Ciudad de México. Estados Unidos enfrentará por primera vez represalias comerciales conjuntas de México y Canadá, con la suspensión de beneficios por 1,560 millones de dólares anuales, tras aplicar normas de etiquetado que afectan exportaciones de ganado y de carnes destinados al mercado estadounidense.

Luego de ganar un caso contra su vecino del sur en la Organización Mundial de Comercio (OMC), Canadá informó que alista represalias contra la importación de productos estadounidenses, entre los que podrían estar chocolates, hojuelas de maíz, frutas y papas.

El gobierno canadiense afirmó que las normas de etiquetado, conocidas como COOL, han propiciado pérdidas anuales por 1,000 millones de dólares a Canadá.

México ha argumentado que la verdadera finalidad del etiquetado, por su diseño, estructura y aplicación, es proteger a los productores nacionales de Estados Unidos, alterando el funcionamiento de la rama de producción estadounidense de carne de vacuno en favor del ganado vacuno de engorde de este último país.

En julio del 2012, la OMC determinó que las reglas COOL son discriminatorias y contrarias a los principios de dicha organización, alterando las prácticas del comercio bilateral del sector cárnico que prevalecieron por años y que permitían el flujo eficiente del comercio.

La OMC está por concluir el proceso de apelación, que de acuerdo con los gobiernos de Canadá y México no cambiará la resolución del panel, porque Estados Unidos en lugar de revertir la medida, la hizo incluso “más estricta”.

México suspendería beneficios a Estados Unidos por 560 millones de dólares y, para ello, considera afectar las importaciones estadounidenses de frutas, verduras, jugos, carne, productos lácteos, maquinaria, muebles y electrodomésticos.

Las reglas COOL disponen que únicamente podrá etiquetarse como originaria de Estados Unidos la carne de res obtenida de ganado nacido, criado y sacrificado en la Unión Americana.

Esto es contrario al régimen anterior, el cual consideraba como originaria de Estados Unidos la carne obtenida de ganado nacido en México que posteriormente era criado y sacrificado en aquel país.

Ahora, las reglas COOL exigen que el producto cárnico refleje en una etiqueta si el ganado del cual deriva nació en México, lo que implica segregar al ganado mexicano del estadounidense a lo largo de la cadena de producción.

En el 2014, las exportaciones mexicanas de becerros al mercado estadounidense sumaron 648,000 cabezas, por un valor de 419 millones de dólares.