Buenos Aires. Los brasileños son más conocidos por tomar cerveza fría que por beber finos vinos argentinos, pero una rápida recuperación de la mayor economía latinoamericana desató un auge de las viñas y automotrices del país vecino.

El saludable rebote económico de Brasil y su creciente clase media están impulsando la demanda de productos como automóviles y hasta de vinos malbec y aceite de oliva, lo que está ayudando a la economía argentina después de la desaceleración del crecimiento que sufrió el año pasado.

"Tenemos una gran oportunidad ahí. Es un mercado muy abierto para probar cosas nuevas", dijo Francisco Pannocchia, de la viña Cuarto Surco, que planea comenzar a exportar vino a Brasil en los próximos meses.

Las exportaciones argentinas a Brasil aumentaron 45,8% en el primer trimestre del año respecto del mismo período del 2009, lideradas por el sector automotriz.

De acuerdo con un informe de la consultora IES publicado esta semana, los envíos a Brasil representaron 21% de los ingresos por exportaciones totales del país en los primeros cinco meses del año.

"Brasil nos dinamiza mucho", señaló Milagros Gismondi, economista de la consultora Orlando J. Ferreres y Asociados, añadiendo que "lo mejor es tratar de aprovechar (el auge), porque sería muy difícil competir".

Competir con el poder del mercado brasileño resultó históricamente difícil para la industria argentina, generalmente menos eficiente, lo que llevó a la presidenta Cristina Fernández a tomar políticas proteccionistas contra bienes de su vecino.

Mayor déficit. Las restricciones a las importaciones dañaron los lazos comerciales entre los vecinos en el punto más alto de la desaceleración económica global, pero ayudaron a Argentina a incrementar temporalmente el superávit comercial, uno de los pilares de las políticas económicas de Fernández.

Sin embargo, la rápida recuperación de Argentina está impulsando el apetito de bienes manufacturados en Brasil, y las importaciones desde ese país están creciendo aún más rápido que las exportaciones.

El déficit de Argentina con Brasil se disparó 150,7% entre enero y marzo de este año respecto del mismo período del año anterior por las crecientes importaciones, de acuerdo con la Cámara Argentina de Comercio.

En vez de tratar de competir, o arriesgar represalias, Argentina debería diferenciarse con vinos de alta calidad y alimentos de lujo para vender al creciente sector de alto poder adquisitivo de Brasil, explicó Gismondi.

"Brasil está jugando otro juego que Argentina. Brasil hoy por hoy está en el centro de la escena internacional. En cambio nosotros seguimos sin poder desarrollar fuertemente la industria", dijo.

Las calles del centro de Buenos Aires están repletas de turistas brasileños cargando bolsas de compras y el visitante promedio de Brasil gasta el doble que un turista europeo por día, según datos del gobierno.

"Gastan más en comida que los demás, y en otras cosas también, al menos por cómo se ven sus carteras", dijo Luciano Greco, de 32 años, un mozo en un centro de compras de alta gama que es popular entre los turistas brasileños.