Washington.-  Las negociaciones comerciales entre EE.UU. y China esta semana estuvieron cargadas de detalles pero mostraron poco progreso, según indicaron personas con conocimiento del contenido de las conversaciones.

Estas fuentes señalaron que los negociadores estadounidenses describieron casos de empresas de EE.UU. perjudicadas por las prácticas chinas y China argumentó que cumplía con sus obligaciones en la OMC.

Los dos días de negociaciones en Washington, dirigidas por representantes de nivel medio, tuvieron poco éxito en el intento por resolver una disputa comercial que se ha ido agravando entre las dos mayores economías del mundo y terminaron el jueves sin una declaración conjunta.

Durante la semana, Washington celebró sesiones para aplicar otra ronda de aranceles sobre importaciones chinas por un valor de US$200.000 millones que parecen tener una mayor probabilidad de entrar en vigor a finales de septiembre o principios de octubre.

Y aunque las facciones del lado estadounidense han dado señales contradictorias sobre la dificultad de presionar a Beijing durante la disputa comercial, los responsables del Departamento del Tesoro, que dirigió las conversaciones, y el Representante Comercial de Estados Unidos, que ha adoptado una línea más dura, se alinearon en su mensajes, según las fuentes.

Las conversaciones se llevaron a cabo mientras las dos partes cumplían con las amenazas de aplicarse aranceles mutuos sobre productos valorados en US$16.000 millones. Beijing ha presentado una queja ante la Organización Mundial del Comercio sobre los gravámenes estadounidenses.

Durante las conversaciones, los negociadores chinos aludieron reiteradamente al, en su opinión, cumplimiento por parte de Beijing de las normas de la OMC, un argumento que no convenció a Estados Unidos.

Todas las fuentes rechazaron ser identificadas dada la sensibilidad del asunto.

Washington está exigiendo a Pekín que mejore el acceso a los mercados y la protección de la propiedad intelectual para las empresas estadounidenses, que reduzca los subsidios industriales y la brecha comercial de US$375.000 millones.

En una breve declaración el viernes, el Ministerio de Comercio de China dijo que ambas partes tuvieron un intercambio "constructivo" y "franco" sobre asuntos comerciales.

Los responsables estadounidenses, incluido el presidente Donald Trump, habían minimizado las expectativas para las conversaciones.

No hay más conversaciones previstas.

Los negociadores chinos mencionaron la falta de acceso al mercado estadounidense para artículos como el pollo chino cocinado, una de las exportaciones acordadas el año pasado como parte de un plan de 100 días, lo que demuestra que Beijing todavía aspira a lograr concesiones estadounidenses en las conversaciones.

"Los chinos no se mueven de la idea de que quieren algo a cambio. Eso ya no va a funcionar en Washington", dijo otra fuente informada sobre las conversaciones.