Ciudad de México.- Por cuatro semanas consecutivas han negociado México y Estados Unidos sobre la modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y “aún faltan varios elementos por resolver”, reconoció el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo.

En una reunión con el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, el funcionario mexicano declaró que “se avanza, pero no hemos terminado”.

Además, sostuvo que todos los temas están sobre la mesa, incluyendo los más difíciles como la regla de origen automotriz, la cláusula de extinción quinquenal, los remedios comerciales y la temporalidad agrícola.

En esta última se señala que los negociadores estadunidenses abandonaron su demanda de erigir barreras contra las importaciones estacionales de una gran variedad de productos agrícolas mexicanos, por lo cual se resolvería la otra semana.

Tenemos todo sobre la mesa, no hay condiciones previas y vamos a ver al final cómo todo el asunto cae en su lugar”, dijo Guajardo desde Washington, D.C.

Temas difíciles. En la última sesión de la semana, la cabeza de las negociaciones por parte de México mencionó que esperan resolver las diferencias la próxima semana para que el equipo canadiense, liderado por la Canciller Chrystia Freeland, pueda reunirse a las conversaciones del TLCAN.

Para que pueda tener lugar la firma del acuerdo que moderniza el TLC es preciso que Canadá se sume a las conversaciones y dé su aprobación a capítulos que involucran a las tres partes. Destacan temas difíciles como la regla de origen automotriz, propiedad intelectual, laboral, solución de controversias comerciales y la cláusula de extinción.

Los dos principales capítulos que han complicado un avance en las negociaciones, por su diferencia entre México, Canadá y Estados Unidos, son las reglas de origen para la fabricación de automóviles. Estados Unidos quiere que el contenido regional del producto final, sea mucho mayor a 62.5% actual y que la mayor parte sea fabricado en su territorio.

Otro punto álgido es una cláusula de término, que obligaría a revisar el acuerdo cada cinco años. En este rubro las conversaciones no se han centrado, pues México y Canadá consideran inaceptable la llamada “muerte súbita”.