Como todos los años el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) realizó su coloquio anual en Mar del Plata. Destacados empresarios como Enrique Pescarmona, amigo personal del invitado de honor y CEO de Impsa, autoridades políticas como los gobernadores Juan Manuel de la Sota (Córdoba) y Antonio Bonfati (Santa Fe), parlamentarios como Claudio Lozano y líderes sindicales como Hugo Moyano (CGT) asistieron a los tres días de ponencias, debate y reflexión; todo bajo el aura del ex presidente de Brasil Luis Ignacio “Lula” da Silva y su creencia de que América del Sur vive su mejor momento en décadas y por la sugerencia de que de la mano de Brasil todo puede ser mucho mejor en el futuro.

Pero más allá de Lula, que realizó su primer viaje luego del tratamiento contra el cáncer, el coloquio, auspiciado por decenas de empresas, dejó algunas conclusiones. La primera es que, dentro de la economía argentina, de los cuatro sectores industriales, esto es el agropecuario, el minero, la construcción y la industria automotriz, en los que tienen más fe los asistentes al coloquio IDEA es en el agropecuario y en el minero. Estos resultados fueron fruto de dos encuestas: una más sistematizada realizada a 246 empresarios en septiembre y otra más informal pero igual de válida realizada entre los asistentes al seminario. Ambas fueron diseñadas por la consultora D’Alessio IROL.

Algunos resultados fueron (ver más en https://www.dalessio.com.ar/informes-idea): con respecto al próximo semestre existe un optimismo moderado entre los empresarios, la crisis internacional no impactará fuerte en Argentina y el motor del crecimiento para el próximo periodo sería, según el 45% de los empresarios, la diversificación de productos y servicios.

El sector no industrial que más ha crecido es el de servicios con valor agregado, motivado principalmente por el surgimiento de las nuevas tecnologías. “Lo nuevo”, dijo en su exposición Andrés López del Centro de Investigaciones para la Transformación (Cenit), “es que es exportable”. Estos bienes de servicio crecieron en diez años del 10 al 15% en todo el mundo y el principal exportador es India y luego China. Según López, exportador servicios es más que poner un call center: “Por ejemplo en China se hace investigación y desarrollo para empresas de otros países”.

En Argentina el sector de servicios con valor agregado consta de tres áreas fuertes: el informático que creció en exportaciones de US$30 millones a US$365 millones; el contable que creció de US$65 millones a US$370 millones, los servicios jurídicos, que ya casi alcanzan las exportaciones de carnes, y el audiovisual que es uno de los más fuertes del mundo. En Argentina es más importante que el turismo, otro damnificado por el retraso cambiario. “Las exportaciones de servicios con valor agregado están subestimadas, pero eso pasa en todo el mundo”, aclaró López.

Estos servicios se han desarrollado con escaso aporte, porque “no necesitan de subsidios, sino de condiciones para crecer”. Estas condiciones son por ejemplo una mejor educación en temas como el manejo del inglés y la alfabetización digital. El vicepresidente de asuntos tecnológicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Santiago Sacerdote, sugirió que en algo habrá influido el incremento del gasto fiscal en Investigación y Desarrollo de US$300 millones a más de US$2.200 millones en casi diez años: “Es más, en los últimos siete años, los investigadores se han multiplicado por dos, los becarios lo han hecho por cuatro y los sueldos promedios por cinco”. Todo esto va dentro de una política pública destinada a transformar la matriz productiva.

Pero también hay sectores afectados dentro de la matriz productiva: construcción y turismo estarían damnificados por el retraso cambiario, mientras que la industria automotriz lo estaría por el conflicto con México (un acuerdo que, como bien explicó Dante Sica de Abeceb.com, Argentina decidió incumplir unilateralmente hace unos meses).