Las posibilidades de exportación de Uruguay en la región están siendo bormbardeadas desde los dos países poderosos de un bloque Mercosur que cada vez causa más dolores de cabeza a los industriales.

Pero a las ya conocidas trabas comerciales impuestas por Argentina y Brasil, en la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU) existe malestar y preocupación por las declaraciones políticas, tanto desde el extranjero como las surgidas en el ámbito local.

Por un lado, las afirmaciones del embajador argentino en Uruguay, Dante Dovena, acerca de una práctica desleal de los exportadores uruguayos, generaron una dura reacción del presidente de la CIU, Washington Burghi.

Por otro, los empresarios no ven con buenos ojos que el canciller Luis Almagro tenga declaraciones como las que publicó el diario La República el pasado lunes, en las que expresa que “las objeciones técnicas (de Brasil) a veces están muy bien fundadas”.

Algunos empresarios entienden que se puede hacer una evaluación de la situación para tener claro cuáles son los puntos fuertes y los débiles al momento de sentarse a negociar, pero que no es bueno hacerlos públicos.

En plena negociación para levantar las denuncias de Brasil sobre elusión de dumping -que se suman a algunas trabas impuestas en los últimos meses- Almagro se refirió a dichas dificultades y dijo a La República que “a veces tenemos que superar informes técnicos negativos en función de inspecciones sobre el trabajo que se hace en Uruguay y estamos hablando de esos dos rubros".

Además mencionó que "lo importante es trabajar juntos para levantar estas observaciones técnicas que a veces están muy bien fundadas por la otra parte. Pero siempre con trabajo en conjunto se pueden encontrar los mecanismos para resolver los problemas y que los flujos de exportación que tiene estos dos sectores puedan mantenerse en sus volúmenes y precios”.

Concretamente, los problemas a los que se refirió el canciller son los que involucran a los sectores automotriz y textil.

En este último Brasil investiga elusión de dumping en la exportación uruguaya de frazadas, asunto por el que este jueves un equipo conformado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Economía y el Ministerio de Industria, mantendrán una reunión con sus pares brasileños, según confirmó a Radio Uruguay el ministro de Industrias Roberto Kreimerman. 

"Todo tiene un límite". El otro frente al que salió al cruce la CIU es el de Argentina.

El diario El País de este miércoles informa que Burghi asegura que las declaraciones de Dovena no se ajustan a la realidad.

El matutino se refiere a declaraciones del diplomático argentino a Radio Uruguay el pasado 10 de febrero, en las que sostuvo que “si hubiera empresarios uruguayos que le ponen el rótulo y quieren vender lo asiático (a Argentina), no tengan dudas de que eso no va a pasar”.

Asimismo, agregó que se le va a “poner todas las trabas posibles”. Como ejemplo, Dovena, citó el caso de las bicicletas de Motociclo, que en su momento se les prohibió la entrada al mercado argentino.

“Eran bicicletas chinas, acá armaban una parte, les ponían una calcomanía y ya eran uruguayas”, dijo.

Esto terminó de calentar el ambiente y propició la salida al cruce de los industriales.

“En algún momento hay que decirle basta, sobre todo cuando no es la realidad, y sobre todo cuando él (Dovena) dice que la única verdad es la realidad”, declaró este miércoles Burghi, agregando que no se pueden permitir “las declaraciones del embajador porque él debe defender los intereses de su país, pero dentro de lo que es la legalidad y dentro de lo que es la realidad y la verdad”.

“El embajador debe informarse bien antes de hablar y si se ha informado, entonces quiere decir que hay una doble intención, cosa que no estoy afirmando”, insistió Burghi.

El empresario uruguayo explicó que este tipo de declaraciones hacen mucho mal, porque por más que luego se eche luz sobre el asunto, el daño es irreparable, pese a que las acusaciones no sean fundadas.

El caso de Motociclos es muy claro, según Burghi, ya que “un tribunal del Mercosur demostró que la razón le asistía a Uruguay, pero la empresa ya no exporta, el país ya no produce bicicletas y se perdieron 300 fuentes de trabajo”.

“Lo que pasó con las bicicletas es emblemático en cuanto a las controversias dentro del Mercosur porque se llegó hasta las últimas consecuencias. Un tribunal arbitral constituido por un uruguayo, un argentino y un español, dio un laudo favorable a Uruguay en forma unánime. El Inti (la versión argentina del LATU uruguayo) laudó favorablemente a Uruguay. Sin embargo, argentina hizo caso omiso y no dejó entrar la mercadería. No podemos permitir que siga pasando lo mismo”, agregó el presidente de la CIU.

Con respecto a la actitud actual de Argentina en el Mercosur, Burghi subrayó que toma las cláusulas que le dan beneficio y deja de lado las otras.

“Uno en un contrato no puede hacer eso, uno lo cumple o no lo cumple. Si Argentina no puede cumplir con las normas del Mercosur se tiene que ir”, remarcó el industrial.

El laudo al que hace referencia Burghi es el un tribunal arbitral del Mercosur ante las restricciones de acceso al mercado argentino de bicicletas de origen uruguayo, en el que se incluyen los siguientes puntos: “3.2.10 Esta empresa (en referencia a Motociclo) tiene derecho de exportar las bicicletas a la República Argentina como mercadería de origen Mercosur, resultando por ello improcedente su tratamiento como mercadería de extrazona”.

“3.2.13 Surge del propio informe del Instituto de Tecnología Industrial de la República Argentina  (INTI), respecto del modelo Z de Motociclo estaba realizando un proceso de fabricación concerniente a las partes esenciales de la bicicleta”.