Montevideo. La inflación trepó a 11% en los 12 meses finalizados en mayo y superó las expectativas de los analistas privados, que esperaban una aceleración más leve en el ritmo de aumento de los precios al consumo. De esa forma la inflación completó cuatro meses en el terreno de los dos dígitos y alcanzó su mayor guarismo desde octubre de 2003. Sin embargo, los expertos estiman que este pico inflacionario, alentado por los problemas climáticos que afectaron al sector agrícola, es circunstancial y que no altera en gran medida las actuales proyecciones de mediano plazo.

Según los datos divulgados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), durante el último mes relevado los precios subieron 0,97%, lo que llevó la medición interanual de inflación a 11%, por encima del registro de 10,47%. Las mediana de los analistas privados que participaron en mayo en la Encuesta de Expectativas Económicas de El Observador, preveía una inflación de 10,6% al cierre del último mes, cuatro décimas por debajo de los registros efectivos.

La economista Florencia Carriquiry de la consultora Deloitte destacó que si bien la inflación transable ha tenido cierto descenso en los últimos dos meses (probablemente recogiendo la baja del dólar), al mismo tiempo se están acelerando los precios no transables, que en los últimos doce meses acumulan una suba de 11,8%. Según la economista, esto confirma que la suba de la inflación vista en el último año no sólo recogía el aumento del dólar sino también fuertes presiones de costos domésticos, con salarios que nominalmente siguen aumentando más de 11% en términos anuales.

"En nuestros pronósticos asumimos que después de las extraordinarias subas de esta primera parte del año deberíamos ver ajustes bajistas relevantes en los próximos meses, aunque resulta muy difícil saber a qué velocidad se darán", dijo.
"Si ese ajuste no se procesa muy rápidamente, el riesgo es que esa mayor inflación transitoria termine teniendo algún efecto más permanente a partir de los ajustes de salarios que corresponda realizar por ejemplo en julio indexados a la inflación pasada", dijo Carriquiry. La experta agregó que en el contexto actual, la política económica tiene muy poco margen de acción para moderar la inflación y por eso es de esperar que se mantenga en el terreno de los dos dígitos por algún tiempo.
Por su parte, el economista Germán Deagosto, de CPA Ferrere, destacó que el componente tendencial de la inflación si bien se mantiene estable sigue en niveles elevados. A su juicio eso "evidencia" que las presiones persisten más allá del estancamiento de la actividad y del menor ritmo de apreciación del dólar en los últimos meses.
En relación a las perspectivas, consideró que el dato no modifica los proyecciones para el resto del año. También destacó que los datos del mercado laboral de EEUU conocidos ayer probablemente mantengan limitadas las presiones externas sobre el dólar y por ende sobre los precios transables (ver página 13). "Dado que el balance de prioridades de la política económica se inclinó hacia la recomposición de las cuentas públicas, el margen de acción en términos del combate a la inflación es sumamente acotado" añadió.
En tanto, el economista Guzmán Etcheverry del Centro de Economía, Sociedad y Empresa del IEEM (Universidad de Montevideo) dijo que tomando en cuenta el estancamiento en el nivel de actividad y las proyecciones estables para el tipo de cambio, la inflación comenzará a ceder en el segundo semestre y se ubicará por debajo de 10% a partir de julio.
La mediana de los analistas encuestados a finales de mayo por El Observador esperaba una inflación de 10,4% para el cierre del año y de 9,4% para 2017.

En los últimos 12 meses, el rubro que más aumentó su costo para los consumidores uruguayos fueron bebidas alcohólicas y tabaco (22,2%). Eso se debió al aumento en los impuestos al tabaco y los cigarrillos. Le siguió el rubro bienes y servicios diversos (12,4%) y educación (12,2%).

El rubro que tuvo mayor incidencia en el repunte del último mes fue alimentos y bebidas, que aumentaron en su conjunto 2% sus precios respecto a abril. La suba tuvo lugar por un incremento de 18,9% en el precio de legumbres y hortalizas.

Otro rubro con aumentos significativos fue el de muebles, artículos y productos para el hogar, que se encareció 2,4% respecto a abril. Ese incremento se explicó fundamentalmente por el incremento de 6,7% en el costo del servicio doméstico.

La inflación en 11% no contribuye a mejorar el clima de cara a la última parte de la ronda de negociación salarial en el sector privado. En el esquema actual de negociación basado en ajustes nominales, el comportamiento de los precios es un elemento de peso y la posibilidad de que haya pérdida de poder adquisitivo está latente. De hecho, los aumentos salariales previstos para este y el próximo año no lograrán compensar la suba de precios que proyectan los economistas. Hasta ahora el gobierno se plantó firme en mantener las pautas sugeridas el año pasado. De todas formas, la central sindical mantiene la esperanza de que las autoridades se hagan eco de alguna de sus reivindicaciones. El pedido principal se concentra en que se tolere que los convenios incorporen correctivos por inflación observada a 12 meses, tal como se hacía antes. Hoy esa corrección está acotada a 18 y 24 meses.