El crecimiento y la competitividad en el mercado mundial de los paíese de América Latina deben estar orinetados en la innovación y en el acercamiento a las naciones del Asia-Pacífico, que se han transformado en el principal polo de crecimiento económico en el mundo.

Esta es la opinión que expresa la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en los documentos presentados por Alicia Bárcena secretaria ejecutiva del organismo, durante la VI Reunión Ministerial del Foro del Arco del Pacífico Latinoamericano, que se desarrolla en Cusco, Perú.

En el primero de ellos, Ciencia y tecnología en el Arco del Pacífico Latinoamericano: espacios para innovar y competir, la Cepal señala que la innovación es un elemento central en la estrategia de desarrollo ya que permite un crecimiento económico sostenible, de largo plazo, equitativo y con competitividad.

El análisis del comportamiento de los países del Arco del Pacífico Latinoamericano (Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá y Perú) en materia de inversiones en investigación y desarrollo muestra que la región no ha sido muy dinámica: la inversión es inferior a 0,5% del PIB en promedio en los últimos años y en muchos países incluso apenas alcanza a 0,1%.

En cambio, algunas naciones del Asia-Pacífico como Hong Kong (RAE de China), China, Singapur o la República de Corea, han mostrado aumentos mayores a 50% en tan solo 7 años.

“Por todo esto es imprescindible reducir la brecha de productividad para avanzar en el cambio estructural y diversificación exportadora (estrategia de competitividad de largo plazo), profundizando la presencia de sectores intensivos en tecnología y conocimiento”, señaló Alicia Bárcena.

En tanto, en el documento El Arco del Pacífico Latinoamericano: construyendo caminos de complementación e integración con Asia, la comisión regional de las Naciones Unidas indica que que para abordar un acercamiento al Asia-Pacífico se hace conveniente avanzar hacia una mayor institucionalización del Arco del Pacífico, con vistas a fortalecer su identidad ante las naciones asiáticas.

En este acercamiento deben tenerse en cuenta las especificidades de cada contraparte, procurando abrir con cada una de ellas un diálogo basado en la construcción de confianzas, con una agenda que incluya tanto las dimensiones económicas como las políticas y de cooperación, y con una mirada de largo plazo.

“Se necesita mirar a las relaciones con Asia Pacífico no como a una amenaza, sino como una gran oportunidad y ventaja”, dijo Bárcena, agregando que “los países del Arco deben alcanzar una estrategia común y coordinada en la gestión de sus relaciones con Asia Pacífico, que es la región que se ha venido afirmando como el núcleo más dinámico de la economía mundial”, precisó.