Montevideo. El ritmo de aumento de los precios tomó nuevo impulso en junio y se aceleró por cuarto mes consecutivo, como consecuencia de mayores presiones en la mayoría de los rubros. El incremento del dólar generó que los bienes y servicios transables fueran los que mostraron mayor dinamismo, lo que incide para que la inflación se aleje cada vez más de la meta establecida por el gobierno entre 3% y 7%.

Según los datos revelados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en junio el Índice de Precios al Consumo (IPC) se aceleró en la mediación interanual respecto al registro del mes previo con un incremento de 8,53% en el precio de los bienes y servicios que integran la canasta de consumo. A pesar de que el incremento fue menor al registro en los 12 meses a junio de 2014 (9,08%), el dato del mes pasado fue levemente superior respecto cierre del año móvil a mayo, de 8,41%, y viene incrementando su dinamismo desde marzo.

El comportamiento inflacionario se alineó con las perspectivas que tienen la mediana de los analistas encuestados por el Banco Central (BCU), que esperaban una suba de precios de 8,5% interanual. De todas formas prevén que el alza en el IPC sea menor al cierre del año, para ubicarse en 8,38%.

El incremento de junio lo explicó principalmente la inflación subyacente, compuesta por los bienes y servicios que dejan a un lado aquellos componentes de la canasta de mayor volatilidad o cuyo precio no se fija por criterios de mercado –lo que permite seguir la tendencia en el ritmo de aumento de precios–, que se encarecieron 9,34% en la medición interanual tras la suba del mes previo de 9,23%, de acuerdo con la Unidad de Análisis Económico de El Observador.

Las presiones tanto externas como locales explicaron la suba del componente tendencial. El incremento en el precio de los bienes y servicios transables –los que se comercializan en el exterior– fue de 8,78%, lo que implicó una aceleración de más de una décima de punto porcentual respecto a mayo (8,64%), siendo el componente que más se expandió en el mes. Con un dólar en alza, el fortalecimiento de la moneda estadounidense fue mayor en la medición interanual del promedio de las operaciones de junio (17%) que en el de mayo (15,8%) jugando un papel relevante en el comportamiento inflacionario.

Asimismo, los precios que se originan únicamente en el mercado doméstico –bienes y servicios que no se exportan ni importan– pasaron de un aumento de 9,48% a 9,56%. Ese componente lo integran en su mayoría el rubro de la educación, vivienda y restaurantes y hoteles –que contienen el grueso de los bienes y servicios no transables–.

De este modo, los dos primeros fueron los principales responsables del empuje de la inflación local. Mientras que los precios del rubro educación pasaron de 12,62% a 12,84% y de la vivienda de 7,28% a 7,34%, los restaurantes y hoteles desaceleraron levemente con un incremento de precios de 10,05% tras el dato de mayo de 10,1%. Cabe destacar que la vivienda tiene un fuerte componente de bienes administrados que quedan por fuera del análisis de los no transables.

De este modo, en lo que respecta al componente residual, compuesto por alimentos sin procesar y servicios públicos, la inflación se mantuvo relativamente estable con un leve empuje pasando de 5,94% a 6,08% en la medición interanual a junio.