La semana pasada, el director de la fábrica de envases plásticos Cristalpet y presidente de la Unión de Exportadores (UEU), Álvaro Queijo, estuvo en Brasil para cerrar un “importante” negocio de exportación, pero retornó a Montevideo con las manos vacías. Los compradores en ese gigante mercado latinoamericano ofrecieron pagar la transacción su moneda local, reales en lugar de dólares, y a 30 y 40 días después de cerrada la operación, narró a El Observador el empresario.

Una situación similar le está tocando vivir a varias empresas que mantienen un estrecho vínculo comercial con Brasil. Una de las más afectadas y comprometidas es la industria automotriz. La pérdida de competitividad de los productos uruguayos con el segundo socio comercial (detrás de China) es evidente. En los últimos 12 meses, la moneda brasileña se depreció 63% frente al dólar, mientras que el peso uruguayo lo hizo 12%.

La brecha se amplió en lo que va de 2015, cuando el real se desvalorizó 20% y la moneda uruguaya 3,7%. El arroz, la carne ovina y los lácteos son otros productos locales que sufren el atraso cambiario con el segundo socio comercial de Uruguay.

Automóviles complicados. Los armadores de vehículos uruguayos tienen en Brasil su principal destino para colocar su producción, y como consecuencia de las ventajas arancelarias con que cuentan para ingresar a ese mercado por medio de un convenio bilateral, prácticamente es imposible sustituir ese destino.

En diálogo con El Observador el gerente general de Lifan en Uruguay, Pablo Revetria, comentó que la depreciación del real le está provocando “pérdidas enormes” a su empresa. Por ahora, la firma mantiene su plan de producción, pero en lo que va del año no logró cerrar “ningún” embarque con destino a clientes finales. Esta semana partirán los primeros camiones con vehículos del año desde la planta ubicada sobre ruta 1, que tendrán como destino recomponer stocks de Lifan en Brasil.

El ejecutivo explicó que ante un escenario recesivo, los consumidores suelen apostar más a marcas fabricadas en Brasil, en detrimentos de los vehículos importados. Además, como los precios de venta se fijan en reales, el vehículo brasileño “se vuelve más barato”. Revetria citó con un ejemplo cómo le afecta la depreciación del real. Lifan vendía la camioneta X60 a 56.000 reales; con un dólar a dos reales esto representaba unos US$23.000 por unidad. En cambio, al tipo de cambio de ayer (3,23 reales por dólar) Lifan obtiene US$17.300 por esa misma unidad.

“Perder más de US$5.000 por vehículo no es negocio y es insostenible”, advirtió el empresario. Como primera medida, Lifan definía aumentar en 3.000 reales el precio de venta de la X60, de manera de reducir el perjuicio de su producción en Uruguay. El año pasado, la empresa colocó en el vecino país 6.400 unidades –por encima de los 4.500 vehículos de 2013–, con sus tres modelos: la camioneta X60, el Lifan 530 y el utilitario liviano Foison.

Para 2015, la empresa tenía previsto mantener los niveles de producción del año pasado, aunque ahora el panorama luce más complejo. Revetria dijo que, por el momento, la empresa mantiene sus planes a la espera de “un cambio de rumbo”. Pero advirtió que si eso no ocurre, revisará el programa de producción.

En tanto, un panorama más complejo atraviesa la planta Chery Socma. La industria tiene a los 300 trabajadores de su línea de armado y fabricación en seguro de paro desde octubre, debido a las dificultades de acceso a Brasil y Argentina. Fuentes de la empresa informaron ayer a El Observador que sobre fines de mes habrá una reunión de accionistas donde se definirá el futuro de la planta.

El secretario ejecutivo de Cámara Industrial Automotriz (CIAU), Ramón Cattaneo, informó a El Observador que el panorama con Brasil “luce complicado” no solo por el fortalecimiento del dólar, sino porque las ventas de 0 KM cayeron 20% en los últimos meses. Añadió que las plantas de Nordex y Geely están sufriendo por esta coyuntura, no así los negocios de KIA con la colocación del utilitario Bongo, que se mantiene estables.

Arroz, carne y lácteos. La zafra de arroz de Uruguay que hoy está en pleno proceso de cosecha enfrenta un panorama de incertidumbre sobre qué precios de exportación podrá obtener el próximo semestre. Aunque no es el principal destino, Brasil demanda anualmente entre el 10% y 12% del arroz que produce Uruguay. “Ahora no solo no podemos venderle (a Brasil), sino que también competirá fuertemente en otros destinos de Uruguay”, explicó ayer a El Observador el gerente comercial de Saman, Elio Pérez.

La depreciación del real lleva a un “abaratamiento” mayor del grano brasileño respecto al uruguayo en otros destinos, como Perú o Asia. La gremial de molinos acordó un precio provisorio para la cosecha de arroz antes del 30 junio con los productores, en función de los primeros negocios de exportación que se pacten en este semestre. “Esperemos que la calidad del arroz uruguayo pueda defender un poco los negocios”, culminó.

La suba del tipo de cambio en Brasil también frenó los negocios con el principal cliente de la carne ovina uruguaya. Según informó Faxcarne, Brasil vio drásticamente menguadas sus compras a Uruguay en la medida en que el producto se encarece por la continua devaluación de su moneda. En los dos primeros meses del año, Brasil importó 1.735 toneladas de carne ovina equivalente carcasa, 54% de las 3.215 toneladas exportadas por Uruguay, de acuerdo a información del INAC.

Los productos lácteos son otros de los perdedores con esta situación, un negocio que viene golpeado hace varios meses por la caída de los negocios con Venezuela y el descenso de los precios en el resto de los mercados internacionales. En 2014 Brasil adquirió US$ 134 millones de productos lácteos y fue el segundo destino en importancia. “El exportador uruguayo está viviendo la situación de manera muy complicada porque el importador brasileño está frenando todas las compras en dólares por un problema de lógica, ya que hoy no sabe cuánto va a valer el dólar y eso está afectando claramente nuestras ventas. Las exportaciones de varios rubros están paradas por la incertidumbre cambiaria y si no, lo que están exigiendo es que facturemos en reales, es decir, que asumamos ese costo”, explicó Queijo.

Ventas al exterior caen 10% en primer bimestre. En diálogo con El Observador, la asesora de la Unión de Exportadores, María Laura Rodríguez, dijo que debido a la diferencia cambiara con Brasil, Uruguay está “quedando caro” en dólares. “El tipo de cambio real con Brasil cayó 6% en febrero según nuestros cálculos y ya viene de años de descenso”, recordó.

La economista indicó que esto se explica principalmente por la “disparada” del dólar en Brasil. “Con esa diferencia estamos volviendo a niveles de 2002, momento en que estábamos muy caros respecto de la región y se dio una corrección obligada por el mercado. Hoy la situación es diferente porque tenemos sistemas de tipo de cambio flexible y Uruguay viene de un crecimiento de varios años. Lo que no es diferente es que al quedar caros frente a nuestros socios, la exportación se enlentece y eso ya lo estamos viendo en las estadísticas”, indicó.

En el primer bimestre del año las ventas a Brasil cayeron 10%, mientras que el año pasado disminuyeron 5%.

Por otro lado, el dólar interbancario comenzó ayer la semana con una baja promedio de 0,3%, a $ 25,23.

En la pizarra del Banco República bajó 10 centésimos a $ 24,9 para la compra y $ 25,6 para la venta. En tanto, en Brasil el real se fortaleció levemente (0,12%) a 3,24 unidades por dólar.