La Unión Europea pidió este vernes a la Organización Mundial del Comercio (OMC) que examine la legalidad de ciertos aranceles que aplica Brasil a una gama de productos de distintos sectores y que el bloque comunitario considera discriminatorios.

Bruselas señaló que las medidas arancelarias impuestas por Brasil dan una ventaja desleal a sus productores nacionales.

"Brasil aplica impuestos internos altos en varios sectores, como el automotriz, las tecnologías de la información y las maquinas usadas por la industria y los profesionales", explica la Unión Europea (UE) en un comunicado emitido desde su representación ante la OMC en Ginebra.

La UE cuestiona que los productos brasileños, a diferencia de los importados, pueden beneficiarse de exenciones o reducciones selectivas, como los impuestos a los vehículos importados, que pueden exceder al aplicado al automóvil fabricado en Brasil en 30% de su valor.

"Si se combina con tasas a las importaciones recogidas en la frontera y otras cargas, se puede llegar a tasas prohibitivas del 80 por ciento del valor importado", asegura Bruselas.

Adicionalmente, acusa a Brasil de restringir el comercio obligando a los fabricantes nacionales a usar componentes domésticos como una condición para beneficiarse de ventajas fiscales.

"Esto promueve la sustitución de las importaciones al inducir a los productores extranjeros a relocalizarse en Brasil y limitar las fuentes extranjeras, afectando a los exportadores europeos de productos finales y sus componentes", señala.

En este contexto, la UE acusa a Brasil de alentar la falta de competitividad al limitar la elección que tienen sus consumidores, los que -señala- resultan afectados al pagar precios mayores por productos similares.

Menciona, como ejemplo, el caso de los teléfonos inteligentes, "que en Brasil cuestan 50% más que en la UE o en muchos otros países, a pesar de que los fabricantes de tecnologías de Brasil gozan de recortes fiscales del 80 al 100 por ciento".