La Unión Europea (UE) y Estados Unidos inician este lunes una nueva ronda de negociaciones comerciales centrada en el intercambio de bienes y servicios, reglamentación, mercados públicos, protección ambiental y de los trabajadores, y energía y materias primas, cuando se cumple un año de su inicio.

Tras el lanzamiento de la negociación en julio de 2013 entre la UE y EE.UU. de cara a cerrar un ambicioso tratado comercial y de inversiones (TTIP, por sus siglas en inglés), las partes intentarán ahora que "avancen lo más posible a nivel técnico" en áreas como las tarifas, las inversiones o la contratación pública, indicaron fuentes comunitarias.

Precisaron que "aún no hemos acordado cuáles podrían ser los parámetros" para presentar una primera oferta sobre compras públicas, a la vez que reconocieron que existe un "paralelismo" entre ese asunto y el pilar de acceso a mercados.

El componente sobre regulación se mantendrá "en el centro" de las negociaciones, confirmaron las fuentes, que añadieron que "se intentar avanzar en todos los aspectos de la agenda reguladora" por lo que se refiere a estándares, conformidades técnicas y normas sanitarias y fitosanitarias.

"Sobre ello habrá nuevas propuestas en la mesa tanto de la UE como de EE.UU.", señalaron las fuentes, al tiempo que apuntaron que para septiembre esperan un texto consensuado sobre coherencia reguladora.

Europeos y estadounidenses abordarán algunos asuntos pendientes como los de comercio y desarrollo sostenible, la facilitación del comercio en aduanas o la energía y las materias primas, algo que la UE considera que debería tener un capítulo aparte en el acuerdo, dijeron las fuentes europeas.

Se espera también que sigan las conversaciones respecto a los servicios financieros y la posibilidad de que queden integrados en el pacto.

"En un acuerdo como éste, hablar simplemente de los temas de acceso a mercados no es suficiente", dijeron al respecto.

Preguntadas por la regulación sobre químicos, las fuentes dijeron que "de ninguna manera nuestra posición sugiere debilitar las normas en ese sector", sino "más bien facilitar la buena cooperación entre los dos reguladores, pero no rebajar las normas".

Explicaron también que está prevista una nueva ronda de negociaciones para después del verano así como una reunión previsiblemente en octubre entre el comisario europeo de Comercio, Karel De Gucht, y el representante de Comercio Exterior de EE.UU., Michael Froman, para dar cuenta de la marcha de la negociación, que seguirá siendo una "prioridad" para la próxima Comisión Europea.

Las fuentes confiaron en que para cuando se produzca el próximo balance político "hayamos alcanzado bastante progreso en la agenda de acceso a mercados" y también en asuntos horizontales de regulación.

Aunque no hay un plazo de tiempo establecido para concluir las negociaciones, la fuentes confían que en que acaben a principios de 2016, ya que "no hay razones técnicas por las que no sea posible" y dado que "la intensidad del trabajo va a continuar".

La última ronda de negociaciones -la quinta- entre la UE y EE.UU., se celebró en Washington y concluyó el pasado 23 de mayo.

Tras esa semana de trabajos se constataron asuntos pendientes de resolver como los relacionados con los servicios financieros, que los estadounidenses quieren dejar fuera del acuerdo, o la prohibición de entrada de carne estadounidense hormonada al mercado europeo.

Las partes sí han logrado acercar más las posiciones en sectores como el automotriz y el energético y en los estándares de protección medioambiental, laboral y de desarrollo sostenible.

Según la CE, el 80 % del potencial del acuerdo estará en el recorte de costes por la burocracia y las diferencias entre regulaciones, así como en la liberalización del comercio de servicios y del mercado público.

Se estima que la puesta en marcha del tratado amplíe el producto interior bruto (PIB) de la UE en 120.000 millones de euros y, el de Estados Unidos, en 95.000 millones.

El comercio entre ambos lados del Atlántico supone cerca de US$650.000 millones al año.

Si estas negociaciones llegan a buen puerto se crearía la mayor zona de libre comercio del mundo (supondría el 50 % de la actividad económica global) y se sentaría un referente mundial con la armonización de las regulaciones europeas y estadounidenses.