A los internacionalistas no les sorprendió la protesta formal que efectuó Paraguay contra la decisión del Mercosur de suspender a ese país del bloque y de incorporar como miembro pleno a Venezuela.

“Digan lo que digan, Venezuela entró al Mercosur por la puerta de atrás y ahora se empiezan a ver las consecuencias. La incorporación de Venezuela no se logra con el acto como se llevó a cabo en Brasil el pasado 31 de julio, ya que es un proceso de cuatro años y hay que ver cómo va evolucionando”, explicó Carlos Romero, internacionalista y profesor universitario.

A su entender, el ingreso de Venezuela como miembro pleno no se realizó en forma democrática y, a la fecha, este país tampoco cumple con las reglamentaciones económicas y comerciales para ello.

“La protesta formal de Paraguay no tiene cabida en el seno del Mercosur, dado que éste no tiene desarrollados sus mecanismos de resolución de controversias”, señala el internacionalista. En su momento, el gobierno de Paraguay recurrió al “Tribunal Permanente del Mercosur” sin éxito, pero ahora analiza presentar el caso en el Tribunal Internacional de la Haya, según dice un comunicado del gobierno del Paraguay.

“Paraguay también podría recurrir a la Organización Mundial del Comercio (OMC), si el caso llega a ser planteado en términos de reclamo de reparación de daños y perjuicios comerciales ocasionados por su salida del Mercosur”, advirtió Romero. Sin embargo, esa opción aún no está planteada.

Lo más probable es que los gobiernos de Argentina, Brasil y Uruguay aborden el tema de la protesta formal de Paraguay por vía bilateral.

“Por vía del Ejecutivo, a través de una reunión de los presidentes, deberán abordar el problema. Con seguridad, la respuesta de los tres países sureños será unida y, en primera instancia, conciliadora”, proyectó Romero.

A su juicio, Mercosur es un tema “complicado” no sólo por la forma en que Venezuela ingresó como miembro pleno, sino por una serie de sucesos: Brasil reaccionó negativamente ante la decisión de Venezuela de retirarse de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), se mantienen los problemas entre Brasil y Paraguay en cuanto a las tarifas de la generación de energía de la represa de Iguazú.

También existen dificultades con la comercialización de la carne entre Argentina y Brasil, y se recrudecen las tensiones por las papeleras y otros temas de frontera entre Argentina y Uruguay.

“Todo esos conflictos abultan la agenda del Mercosur, el cual se está convirtiendo cada vez más en una gran incógnita”, dijo Romero.

“Hasta el momento, el tema es solo claro en dos aspectos: el gobierno de Paraguay no quiere saber nada de Venezuela y el de Venezuela no quiere saber nada del gobierno actual de Paraguay”, concluyó.