Lima. Nunca la imagen del Perú ha sido tan positiva en el mundo, sostuvo el premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, quien resaltó que la estabilidad institucional y la apertura económica han convertido al país en un nicho especialmente atractivo para la inversión extranjera.

El escritor peruano, en un artículo publicado este domingo en el diario español El País, refirió que dicha impresión fue compartida por unos 300 empresarios, banqueros y analistas que asistieron a una reciente conferencia económica dedicada a América Latina que organizó un banco en Estados Unidos, y a la cual él asistió.  

"No creo exagerar si digo que la impresión general de los asistentes sobre la situación del Perú no podía ser más positiva. Sin excepciones, reconocían que, desde la caída de la dictadura de (Alberto) Fujimori, el año 2000, la democracia había funcionado y que, durante los gobiernos de Valentín Paniagua, Alan García, Alejandro Toledo y el actual de Ollanta Humala, las instituciones operaban sin mayores trabas, la economía había crecido por encima del promedio latinoamericano, la reducción de la extrema pobreza era notable, así como el crecimiento de las clases medias", escribió.

También subrayó que hay coincidencia en el extranjero en que dada la estabilidad institucional y apertura económica, el Perú era uno de los países más atractivos para la inversión extranjera.

"No es esta la única ocasión en que oigo cosas parecidas. La verdad es que nunca, desde que tengo memoria, la imagen de mi país ha sido tan positiva en el resto del mundo", añadió el autor de La ciudad y los perros, El sueño del celta, La guerra del fin del mundo, Conversación en la catedral, entre otras obras emblemáticas de la literatura latinoamericana.

"No es esta la única ocasión en que oigo cosas parecidas. La verdad es que nunca, desde que tengo memoria, la imagen de mi país ha sido tan positiva en el resto del mundo", añadió el autor de La ciudad y los perros, El sueño del celta, La guerra del fin del mundo, Conversación en la catedral, entre otras obras emblemáticas de la literatura latinoamericana.

Vargas Llosa lamentó, sin embargo, que quienes viven en el Perú puede tener una impresión muy diferente, "la de un país exasperado, al borde de la catástrofe por la ferocidad fratricida de las luchas políticas, y al que las huelgas antimineras, en Cajamarca y Arequipa sobre todo, la corrupción que se encarniza en las regiones por culpa de las mafias locales y el narcotráfico y la agitación social están haciendo retroceder y acercarse de nuevo al abismo, es decir, a la barbarie del subdesarrollo e, incluso, del quiebre constitucional".

El renombrado intelectual considera que dicha incongruencia entre la imagen externa y la interna del país se puede explicar por la falta de perspectiva y "la concentración fanática en la rama nubla la visión del bosque", haciendo referencia a los medios de comunicación del país.

"Es, probablemente, el defecto mayor de la prensa en el Perú —escrita, radial y televisiva—, controlada en un 80% por un solo grupo económico, que, como está en su inmensa mayoría en la oposición al Gobierno, propaga una visión apocalíptica de una problemática social y política que, hechas las sumas y las restas, es bastante menos grave que la de la mayoría de los países del resto del continente", anotó.

Refirió, además, que dicha prensa olvida y trata incluso de quebrantar la más alta conquista que ha alcanzado el Perú actual en toda su historia: un amplio consenso nacional a favor de la democracia política y la economía de mercado, sin la cual, consideró, "jamás hubiera progresado el Perú tanto como lo ha hecho en los últimos 15 años".

Cateriano. Por otro lado, Vargas Llosa resaltó el papel que viene cumpliendo el jefe del Gabinete Ministerial, Pedro Cateriano, al resaltar que desde el primer momento mostró una "sorprendente voluntad de coexistencia y de diálogo", cuyo resultado fue el voto de confianza que le entregó el Parlamento y la paz y clima de convivencia que parece haberse instalado en el país.

Asimismo, abogó por que esta situación continúe y el Gobierno pueda trabajar en paz en su último año de gestión y haya una campaña electoral y unas elecciones libres y genuinas que no destruyan sino que "consoliden este proceso que desde hace 15 años ha traído un progreso sin precedentes en nuestra historia".

"Hay que felicitar al presidente Humala por su audaz apuesta de haber elegido a Pedro Cateriano como su nuevo primer ministro, pese a su fama de peleón y arrebatado. Supo ver en él, por debajo de las apariencias pendencieras, a un político fuera de serie en la escena peruana. Yo lo conozco bien, desde hace muchos años. Pero es completamente falso, como se ha dicho, que yo hubiera intervenido para nada en sus nombramientos", enfatizó.

"Jamás le he pedido —ni le pediré— favor alguno al presidente (Ollanta) Humala, a quien, pese al apoyo que le he brindado, también he criticado cuando lo he creído justo", añadió.

Vargas Llosa señaló no tener la más mínima duda de que, con Cateriano al frente del Consejo de Ministros, la lucha contra la corrupción —una de las plagas que asola toda Latinoamérica— tomará nuevos bríos.