Montevideo. Los socios del Mercosur empiezan a perder la paciencia y muestran su malestar con las medidas proteccionistas de Argentina. Los empresarios de todos los países presionan a los gobiernos para que protesten a la presidenta Cristina Fernández. Sin embargo, las autoridades uruguayas optaron por negociar “en voz baja” con Argentina buscando zafar de las restricciones.

En el Poder Ejecutivo existe confianza en obtener resultados antes de fin de mes, pero el sector privado recuerda que lograr un comercio fluido será la meta mínima, si se tiene en cuenta que hoy Argentina le vende a Uruguay en una proporción de tres a uno.

Esta semana el presidente uruguayo, José Mujica, y varios de sus ministros, entre ellos Fernando Lorenzo (Economía), Luis Almagro (Relaciones Exteriores) y Roberto Kreimerman (Industria) afirmaron en distintos ocasiones que Uruguay continuará defendiendo al Mercosur como plataforma de lanzamiento. Los jerarcas explicaron la situación planteada en reuniones con empresarios de todas las cámaras y con el PIT-CNT. A todos los actores privados les solicitaron “alinear el discurso” y “defender a los negociadores oficiales”, según fuentes privadas consultadas por El Observador.

Pero los beneficios que pueda obtener Uruguay podrán ser reclamados por los demás socios del Mercosur que seguramente exigirán el mismo trato. De todas maneras, el gobierno uruguayo seguirá adelante con reuniones “reservadas”, según informó este jueves al portal de Presidencia, el embajador en Buenos Aires, Guillermo Pomi.

El presidente Mujica, al inaugurar el lunes 19 la Asamblea de Gobernadores del BID mencionó que uno de los caminos es “tener cuotas” y en ese caso se les dirá a los industriales que “ese es el parámetro que tienen” para poder vender al socio del Mercosur. Lorenzo señaló a Canal 4 el jueves que el gobierno “no tiene derecho a dejar de pelear por el buen funcionamiento del Mercosur. Y cuando hay un apartamiento a las disciplinas acordadas, tenemos que pelear más”, afirmó.

Socios. Los empresarios de Paraguay ya reclamaron a su gobierno que interceda con Argentina por las trabas al comercio, y el ministro de Industria de Brasil, Fernando Pimentel, anunció que en las próximas semanas se volverán a discutir “las trabas” comerciales.

En los últimos meses la administración de Cristina Fernández profundizó el mecanismo de licencias no automáticas a las importaciones, estableció controles de cambio y la obligación de presentar declaraciones anticipadas de importación para concretar compras al exterior.

Pimentel también habló de buscar fórmulas para ayudar a Argentina con sus dificultades y consideró “normal que haya problemas” cuando se trata de un “volumen de intercambio tan intenso”, según reportó la agencia de noticias EFE.

De todos modos, el ministro afirmó que Brasil “defenderá” a su industria de desequilibrios en los mercados globales, pero admitió que la competitividad también depende de un urgente proceso de modernización.

Esos apoyos oficiales los enmarcó en un plan de estímulo a las exportaciones anunciado esta semana, que destinará unos US$ 1.000 millones a diversos sectores, con especial énfasis en la modernización tecnológica.

Según el ministro, los excesos de liquidez provocados por medidas “expansionistas” adoptadas por Estados Unidos y la Unión Europea (UE) generan una “permanente tensión” que “obliga” a adoptar medidas de “defensa”, pero “sin caer” en el proteccionismo.

“Se debe defender el mercado interno sin cerrar la economía”, mantener el equilibrio de las monedas “sin provocar inflación” y también, en el caso particular de Brasil, aumentar la productividad y la competitividad, “sin afectar los derechos de los trabajadores”, afirmó.

Pimentel reconoció que esa “difícil ecuación” ha causado algunos “problemas puntuales” con Estados Unidos, China y Argentina, los principales socios comerciales de Brasil, pero aclaró que a pesar de eso las relaciones con esos países son “excelentes”.

De acuerdo a datos de la Confederación Nacional de Industrias de Brasil (CNI), las exportaciones hacia Argentina cayeron 22% en los dos primeros meses de este año, y de acuerdo a la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp) la afectación de las exportaciones por licencias trancadas afectó a 50% de las operaciones de febrero.

La situación inquieta a Paulo Skaf, presidente de la Fiesp, que anunció que pretende viajar en los próximos días a Buenos Aires para discutir el asunto con autoridades del gobierno y de los gremios empresariales.

“Estamos muy preocupados con esta situación y vamos a continuar negociando para encontrar una solución buena para ambos lados”, dijo Skaf.

El presidente de la Fiesp admitió que “Argentina es un país vecino y un importante socio comercial”, pero subrayó que “no se puede aceptar que la industria brasileña sea perjudicada por medidas unilaterales”, concluyó.