Ecuador no ocupa un sitio prioritario en las inversiones españolas. Las operaciones efectuadas en el país muestran unos valores modestos (representan apenas el 0,3%) en relación con el volumen en Latinoamérica.

En años anteriores, la inseguridad jurídica, la inestabilidad política y económica y el tamaño reducido del mercado causaron escaso interés.

En la actualidad, el problema reside, también, en el desconocimiento sobre los proyectos emprendidos desde el gobierno de Rafael Correa. Esa es la conclusión a la que llega José García-Morales, director de Relaciones Internacionales de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), donde esta semana el canciller Ricardo Patiño pronunció una conferencia ante una veintena de compañías.

La CEOE organizará antes de finales de año una visita de una treintena de empresas a Quito (ha transcurrido más de un lustro desde la última vez). España, sostiene García-Morales, “debe tener más peso en los sectores ecuatorianos de infraestructuras, turismo, logística, energías renovables y agua”.

Firmas como Aldesa Turismo ven en Ecuador posibilidades de crecimiento y otras como la constructora OHL quieren repetir la experiencia (construyeron túneles en Guayaquil).

El último informe económico y comercial sobre Ecuador del Ejecutivo español identifica oportunidades en el campo de la contratación pública “dada la expansión del gasto del actual Gobierno y del déficit de infraestructuras”. En lo privado, las telecomunicaciones, hidrocarburos y pesca y otras como el hidroeléctrico, el eólico, el ferroviario.