Washington. Los gobiernos de México y Estados Unidos llegaron a un acuerdo en principio sobre el comercio de azúcar, cancelando la amenaza de altos aranceles al edulcorante mexicano, pero que la industria estadounidense no respaldó, planteando dudas sobre si esto podría dañar las relaciones comerciales más amplias.

El secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, dijo que el "acuerdo en principio" con el secretario mexicano de Economía, Ildefonso Guajardo, considera que México exporte una menor proporción de azúcar refinada y más edulcorante sin refinar.

Ross dijo que México cumplió con casi todas las solicitudes de la industria azucarera estadounidense para solucionar problemas con los llamados "acuerdos de suspensión", firmados a finales del 2014 y que regulan desde entonces las exportaciones de azúcar mexicana a Estados Unidos.

"Desafortunadamente, a pesar de todas estas ganancias, la industria azucarera estadounidense ha dicho que no puede apoyar el acuerdo en su forma actual", dijo Ross sin explicar sus objeciones.

Refinadores estadounidenses se han quejado de que el azúcar cruda mexicana de alta calidad estaba llegando directamente a los consumidores, en vez de pasar por las refinerías.

El funcionario añadió que el acuerdo pasaría por una etapa final de redacción a la que esperaba que los productores estadounidenses pudieran sumarse.

Cuestionado sobre cuánto tiempo tomaría esto, Ross dijo: "deberían ser días, no semanas o meses".

El acuerdo anunciado por Ross y Guajardo deja en general sin cambio el acceso de México al mercado de Estados Unidos, pero reduce el monto del azúcar refinada al 30% de las importaciones totales, frente al límite anterior de 53%.

También eleva el precio estadounidense pagado por el azúcar cruda mexicana a 23 centavos por libra, desde los 22,25 centavos del acuerdo previo, mientras que el precio del azúcar refinada subirá a 28 centavos por libra, frente a los 26 centavos previos. Estos precios excluyen los costos de envío y embalaje, dijo el Departamento de Comercio en un resumen.

"Es positivo porque evitamos que la industria americana nos pusiera aranceles y nos sacará del mercado", dijo a Reuters Juan Cortina, presidente de la cámara azucarera de México y negociador de los industriales mexicanos, sobre el acuerdo.

Cuestionado sobre si no era un riesgo que los industriales estadounidenses no se hayan sumado al nuevo acuerdo, Cortina añadió que "Ross dijo claramente que era un acuerdo entre gobiernos y que estaba el compromiso".

Consultas técnicas. Se esperaba un acuerdo que ayudara a evitar posibles represalias de parte de México contra la fructosa de Estados Unidos, desatando una batalla comercial que habría elevado tensiones entre ambos países de cara a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que arrancaría en agosto e incluirá a Canadá.

Ross extendió el lunes el plazo límite de las negociaciones por 24 horas para completar lo que llamó "consultas técnicas finales" hacia el acuerdo

Fuentes de ambos lados de la frontera dijeron el lunes que la industria estadounidense había añadido nuevas demandas fuera de los términos acordados más temprano ese día entre los gobiernos de los dos países.

Refinadores estadounidenses se han quejado de que el azúcar cruda mexicana de alta calidad estaba llegando directamente a los consumidores, en vez de pasar por las refinerías.

La industria estadounidense involucrada en la disputa incluye una coalición de grupos de agricultores de caña y remolacha, así como ASR Group, el fabricante de Azúcar Domino propiedad de la familia Fanjul.

ASR y la refinadora de caña de azúcar Imperial Sugar, propiedad de la firma francesa de materias primas Louis Dreyfus Company BV, han dicho que padecían por falta de suministros para refinar bajo el acuerdo del 2014 y habían pedido al Gobierno de Estados Unidos acabar con el pacto.

Las negociaciones fueron retomadas en marzo, dos meses después de que el presidente Donald Trump ocupara la Casa Blanca con la promesa de mantener una postura más firme en el comercio para proteger a las industrias y los empleos estadounidenses.