México, Xinhua. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, iniciará el próximo jueves 2 de mayo una visita de dos días a México y luego asistirá a la Cumbre del Sistema de Integración de Centroamérica (SICA), si bien con metas y objetivos claros, también llegará con una serie de señales mezcladas, dijeron analistas latinoamericanos.

El presidente Obama, ante el estancamiento de la economía de su país, la debilidad de la recuperación de la economía y la necesidad urgente de incrementar el comercio exterior, ha calificado a los países de América Latina como "socios para el desarrollo" en los diferentes foros de integración a los que ha asistido, como el de hace un año en Cartagena de Indias, Colombia, durante la Cumbre de las Américas.

Obama vendrá en su primer viaje de su segundo mandato a la región con objetivos bien definidos: impulsar la seguridad en la región, respaldar y animar la lucha contra el narcotráfico, temas muy importantes en su agenda, y fortalecer el comercio con los países latinoamericanos.

Mientras el comercio de Estados Unidos con algunos países centroamericanos, así como con México, Colombia y Chile, se mantuvieron y hasta registraron un incremento modesto, otros casos, como Perú, Bolivia, Cuba, Ecuador y Venezuela están mirando a otros mercados como destino para sus exportaciones e importaciones.

"El futuro de Estados Unidos está estrechamente ligado al futuro de nuestros vecinos en América Latina, dado que todos estamos unidos por una historia rica y compartida, lazos culturales y la proximidad", afirmó recientemente el Subsecretario de Comercio de Estados Unidos, Francisco Sánchez, en declaraciones ante la Subcomisión de Relaciones Exteriores del Senado para el Hemisferio Occidental.

Si Estados Unidos desea mejorar su economía y sus relaciones con la región, deberá reconocer que necesita de América Latina, tal como América Latina necesita de Estados Unidos, como afirmó la semana anterior el secretario de Gobernación (Interior) de México, Miguel Angel Osorio Chong.

Por su parte, el mandatario estadounidense enfatizó en que el enfoque de esta visita a la región estará puesto en el comercio.

"Quiero asegurarme de que les comunicamos a algunos de nuestros más estrechos amigos y socios nuestro interés en temas no sólo de seguridad, sino también sobre las increíbles oportunidades económicas, de comercio o energía que podemos tener", afirmó Obama.

Declaraciones que contrastan. Sin embargo, esta visita para el mandatario estadounidense no estará exenta de polémicas y reclamos.

Mientras Obama busca presentar un tono conciliador y cercano a América Latina, funcionarios de su mismo gobierno han mostrado muy poco tacto y descuido en sus declaraciones, lo que parece echar por la borda las buenas intenciones del mandatario norteamericano.

En México, diputados de los partidos de izquierda impulsaron la semana pasada un punto de acuerdo para condenar las declaraciones formuladas el 17 de abril por el Secretario de Estado, John Kerry, quien dijo que América Latina seguía siendo "el patio trasero" de Estados Unidos.

Además, el gobierno mexicano indicó que solicitará a Estados Unidos un trato igualitario como socio tanto en la lucha contra el tráfico de drogas, a la lucha contra la inseguridad, en la batalla contra el tráfico de armas y contra la inmigración ilegal hacia el país norteamericano.

Además, la insistencia del gobierno de Washington de no reconocer el triunfo electoral del presidente Nicolás Maduro de Venezuela ha causado irritación entre los países de la región, particularmente de los que se consideran sus adversarios políticos como Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Uruguay y Venezuela.

Iinmigración ilegal, el otro vértice. Además, pese a que hay esfuerzos firmes tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado de Estados Unidos para elaborar una ley que le daría un estatus legal a los cerca de 11 millones de inmigrantes ilegales en ese país, en su gran mayoría latinoamericanos, hay voces de legisladores disidentes que amenazan con descarrilar ese proceso.

Las elecciones presidenciales del 2012 le demostraron al Partido Republicano que era necesario ganarse el voto latino, pues el presidente Obama una vez más ganó la Casa Blanca con el apoyo decidido de las minorías, sobre todo de latinos y negros.

Además, Obama y los legisladores demócratas, al darse cuenta del potencial económico y político que les puede generar el voto hispano, impulsan con firmeza una reforma migratoria que le daría un estatus legal a millones de migrantes indocumentados.

También resulta de mucho interés para los países de Centroamérica esta reforma migratoria.

Algunos (como en los casos de El Salvador, Guatemala, Honduras y Haití) sus ciudadanos viven bajo la amenaza constante de deportación debido a que residen en Estados Unidos bajo un estatus temporal de protección debido a desastres naturales, a conflictos armados o por persecuciones políticas, los cuales son renovados cada determinado tiempo.

Si Estados Unidos desea mejorar su economía y sus relaciones con la región, deberá reconocer que necesita de América Latina, tal como América Latina necesita de Estados Unidos, como afirmó la semana anterior el secretario de Gobernación (Interior) de México, Miguel Angel Osorio Chong.