Ginebra. Las presiones económicas están llevando a los gobiernos del G-20 a recurrir al proteccionismo en un intento equivocado por proteger a sus mercados internos de problemas que nada tienen que ver con el comercio, dijo este miércoles la Organización Mundial del Comercio.

"Las acciones unilaterales para proteger a la industria doméstica, aunque son atractivas desde una perspectiva cortoplacista, no resolverán los problemas globales, por el contrario, empeorarán las cosas al generar una espiral de reacciones de represalias en las cuales todos los países perderán", dijo el informe.

"La situación aún no es alarmante, pero claramente se está sumando a los riesgos que pesan sobre la economía global", agregó.

El informe, emitido por el despacho del director general de la OMC Pascal Lamy, insta al G-20 a evitar un nuevo deterioro en su política comercial colectiva y a colocar a los beneficios del libre comercio en el corazón de sus políticas económicas.

La promesa de evitar el proteccionismo ha sido rota en muchas instancias, señaló la OMC, que sostuvo que hay un clima político más proteccionista y una tendencia a proteger las industrias locales y a imponer restricciones comerciales.

"Se han visto llamados de algunos líderes políticos para dar preferencias a productos domésticos por sobre los importados, o a 'no importar lo que podemos producir localmente'", indicó el informe.

El reporte, que consiste en una revisión de las medidas comerciales adoptadas por los países del G-20 entre mayo y mediados de octubre del 2011, detectó que no había habido ni un freno en las medidas restrictivas al comercio y ni un aumento en las medidas para eliminar las actuales restricciones.

Esto, pese a que el G-20 se comprometió en una cumbre en Seúl a evitar caer en el proteccionismo.

Durante los seis meses analizados en el informe, hubo nuevas medidas de restricción de las importaciones que cubrieron en torno a un 0,6 por ciento de las importaciones totales del G-20, sin cambios frente al semestre previo.

El mayor impacto se centró en el comercio de vehículos, que representó más de la mitad de las nuevas restricciones.