Ciudad de Panamá. Aunque Panamá y Nicaragua mantienen desde el año pasado un Tratado de Libre Comercio (TLC) cuya implementación empezó en 2010, ambos países aún no han podido recoger los frutos esperados con este compromiso.

El intercambio de productos y la prestación de servicios entre estas dos naciones es aún discreto, según reconocen representantes gubernamentales de ambas naciones. Datos del gobierno de Nicaragua señalan que este intercambio ha alcanzado apenas unos US$25 millones al año, una balanza comercial levemente favorable a Panamá.

A raíz de lo anterior, una misión de representantes de gobierno y de alrededor de 25 empresarios de Nicaragua realiza desde este lunes gestiones en la capital panameña para superar los cuellos de botella que han impedido una mayor dinámica en esta relación comercial, además de propiciar la posibilidad de nuevos negocios e inversiones.

El gerente general del Centro de Exportaciones e Inversiones (CEI) de Nicaragua, Roberto Brenes, en entrevista con Americaeconomía.com en Ciudad de Panamá, consideró positiva la reunión sostenida durante esta visita por el ministro de Fomento, Industria y Comercio de Nicaragua, Orlando Solórzano, y el ministro de Comercio e Industrias panameño, Roberto Henríquez, para superar algunas de las diferencias que impiden una mayor dinámica en este intercambio. Subasta. Brenes aseguró que uno de los puntos importantes en este diálogo ha sido dinamizar las exportaciones de carne de Nicaragua hacia Panamá, en el marco del TLC, estancadas pese a la aprobación del TLC en diciembre de 2009.

Subasta. “La situación por los problemas técnicos con el tema de la carne se ha empezado a destrabar”, aseguró el funcionario, quien considera que los problemas se generaron porque cuando se negoció el TLC, se puso atención al tamaño de la cuota y los productos que podían entrar, pero no se puso la suficiente atención a la normativa.

“Quedo plasmado en el TLC que iba a haber acceso en el caso de la carne a través del mecanismo de subasta, transacción a la que no están acostumbrados los productores nicaragüenses”, resaltó.

Brenes agregó que la situación provocó que las exportaciones de carne nicaragüense se desviaran a otros mercados, como los de El Salvador, Estados Unidos y Venezuela, que no exigían ningún otro requerimiento.

En tanto, el ministro de Comercio panameño, Roberto Henríquez, reconoció que se está buscando una mayor sinergía en esta relación bilateral, un acuerdo en el que la carne representa el 10% de las exportaciones de Nicaragua.

Henríquez explicó que si bien existe la posibilidad de enviar carne nicaragüense a Panamá, esto se debe manejar a través de la Bolsa de Productos, que abre contingentes que permiten hacer estas colocaciones en territorio panameño. “Creo que vamos a poder satisfacer la solicitud que se hace en el caso de la carne, siempre atendiendo a las sensibilidades de mercado”, expresó Henríquez. Y subrayó que la legislación panameña obliga a que las importaciones panameñas de este producto se manejen a través de la Bolsa.

Trabajo por hacer. Solórzano reconoció que es muy poco el comercio entre Panamá y su país, y destacó la aspiración nicaragüense para que también los sectores agropecuario y agroindustial tengan un mayor acceso en Panamá. Resaltó, asimismo, la presencia en Panamá de empresarios nicaragüenses de las industria del calzado y artículos de cuero, además de los exportadores de carne.

El gerente general del CEI consideró que ha sido positivo además que en esta oportunidad se hayan dado a conocer las posibilidades de inversión que tienen los panameños en territorio nicaragüense, además de lograr compromisos para la realización de otras exportaciones. Los representantes de los dos países tienen en agenda dos días más de reuniones para abordar diferentes aristas del TLC. La idea es que, tal como resalta Brenes, el comercio bilateral no sea por menos de US$100 millones al año.