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Para el comercio exterior en Colombia la nueva realidad es ahora
Domingo, Enero 3, 2016 - 15:42

Las proyecciones para 2016 parecen estar mejor asimiladas al dólar caro y nuestra economía da indicios de estar preparada para actuar con mayor determinación, abrir nuevos mercados y diversificar ingresos.

Bogotá. Al momento del cierre de 2015, una de las variables que tomarán una voz más fuerte en el balance de lo que pasó en el comercio exterior en Colombia será, sin duda, el precio internacional del petróleo y su incidencia en la devaluación del peso colombiano. Al medir las exportaciones en millones de dólares, nos alarmamos al pensar que estamos exportando menos, pero en realidad lo que está pasando es que en moneda extranjera nuestros productos se hacen más atractivos. En el caso de las importaciones, es cierto que el nuevo precio del dólar hace más costoso el acceso a bienes importados; no obstante, la caída de las importaciones no es tan dramática.

Esta es entonces la nueva realidad del comercio exterior, a la que hemos llegado después de un año de transición: una nueva realidad a la que debemos adaptarnos y que requiere que actuemos ahora. Pues si hay algo que a nivel mundial pueda decirse que está destinado a hacerse más dinámico es precisamente el comercio internacional y, definitivamente, nuestro país no es ajeno a esta realidad. En la medida en que los diferentes países se especializan en la producción de diversos bienes y servicios, se hace inminente ese intercambio de transacciones que sólo se da por medio del comercio exterior.

En este nuevo entorno, las exportaciones parecen ser el segmento privilegiado. Pese a que este año las exportaciones en contenedores han caído 2,6%, esto obedece más al impacto de algunas industrias específicas, por ejemplo, vidrio y chatarra, y no alcanza a opacar el buen potencial de otros sectores. De hecho, segmentos más tradicionales y con mayor impacto en la oferta exportadora del país reportaron crecimientos interesantes: banano (5,7%), café (16%), flores (21,7%) y cacao (54,5%).

Igual de interesante al desarrollo de los segmentos más tradicionales es ver el surgimiento de nuevos sectores, no sólo por el aporte que hacen al incremento de la oferta exportable del país, sino también porque son un claro indicador de que las condiciones económicas pueden ser favorables para la innovación. En el oriente antioqueño se viene desarrollando de forma consistente un proyecto de producción de aguacate hass para exportación al mercado europeo y americano. De igual manera, en el Valle del Cauca está creciendo un programa de sustitución de caña de azúcar por piña y durante las últimas semanas del año se ha iniciado la exportación de este producto a Latinoamérica y Europa.

Teniendo en cuenta la actual devaluación como una oportunidad para dinamizar las exportaciones, vemos esta ventaja como algo que no cambiará en el corto plazo. El precio del petróleo está alcanzando el nivel más bajo de los últimos años y sin cambios considerables en la política de producción de los países productores, no se percibe una variación en los precios que pueda significar un aumento considerable en la entrada de divisas que llevará a una disminución de la tasa de cambio.

En el campo de las importaciones hay una tendencia a pensar que el incremento en el precio del dólar representa un freno a la compra de productos extranjeros. De hecho, en lo corrido del año hemos visto una caída del 5% en las importaciones. No obstante, vale la pena hacer un análisis por industria para entender mejor la naturaleza de estos cambios y el verdadero impacto en el consumo.

Por un lado, podemos analizar las importaciones de bienes de consumo. Durante los últimos años vimos un crecimiento de la clase media en Colombia. Este crecimiento en términos más cercanos a la vida diaria se hace notorio en la construcción de nuevos centros comerciales y de vivienda, la llegada de nuevas marcas al país y de tiendas por departamentos a ciudades intermedias, y la mayor demanda de artículos decorativos y de mejoramiento del hogar. En una situación de dificultad económica, estos podrían ser algunos de los segmentos en los que el ciudadano del común optaría por ser más austero, no obstante, la dinámica de los negocios no parece apuntar en ese sentido.

Además, la mercancía destinada a tiendas por departamentos tuvo un crecimiento del 4,1%, mientras las importaciones de alimentos aumentaron 19%. Las importaciones de vehículos y material para las ensambladoras del país tuvieron un comportamiento estable con respecto al año anterior. Si tratamos de poner algo en común a todos estos sectores, podríamos concluir que el nerviosismo y, de alguna forma, el pesimismo que hemos visto en el país por el incremento de la tasa de cambio no generaron un cambio significativo en los patrones de consumo de nuestros hogares.

Por otro lado, podemos analizar las importaciones de bienes de capital y materias primas que ayudan a dinamizar el aparato productivo del país. En este punto cabe resaltar dos segmentos específicos: maquinaria, con un crecimiento del 3,1%, y fertilizantes, con un crecimiento del 31%, los cuales muestran una apuesta de nuestro sector agrícola para modernizarse, hacerse más eficiente y tomar la mejor ventaja de las condiciones cambiarias.

En conclusión, Colombia da la impresión de haber estado preparándose para tomar ventaja de la nueva realidad cambiaria. Si bien es cierto que 2015 fue un año de mucha incertidumbre y especulación en cuanto al precio de la divisa, las proyecciones para 2016 parecen estar mejor asimiladas y nuestra economía da indicios de estar preparada para actuar con mayor determinación, abrir nuevos mercados y diversificar ingresos.


Autores

ELESPECTADOR.COM