Si bien durante los últimos cincuenta años el mundo ha experimentado una “gran convergencia”, en la que los ingresos per cápita en los países desarrollados aumentaron casi tres veces más rápido que en los países en desarrollo, Pascal Lamy enfatiza que varios hechos del 2013 revelan que "el régimen de comercio abierto que facilitó este progreso está hoy bajo una seria amenaza".

El experto francés señala que las reglas y normas que surgen del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) y su sucesor, la Organización Mundial de Comercio (OMC), "han apuntalado el modelo de crecimiento liderado por las exportaciones que permitió que los países en desarrollo saquen a millones de personas de la pobreza. Sin embargo, la ironía es que el hecho de que las grandes economías en desarrollo hayan alcanzado una relevancia sistémica es un elemento central del impasse en las negociaciones comerciales multilaterales".

Explica Lamy en una columna de opinión que los países avanzados sostienen que las economías emergentes deberían adoptar la reciprocidad y establecer regímenes comerciales similares a los suyos.

Las economías emergentes, en tanto, responden que sus ingresos per cápita siguen siendo mucho más bajos que los de sus pares desarrollados e insisten en que hacer frente a sus enormes desafíos en materia de desarrollo exige flexibilidad en términos de sus obligaciones comerciales.

El "impasse resultante" ha impedido que se lleve a cabo una discusión significativa sobre las cuestiones principales —entre ellas, medidas no arancelarias, restricciones a las exportaciones, comercio electrónico, tipos de cambio y las implicaciones para el comercio de las políticas vinculadas al cambio climático— que plantea una economía global abierta.

"Todas las partes deben reconocer que, en un mundo multipolar, un sistema de comercio internacional basado en reglas es la manera menos riesgosa de alcanzar el crecimiento", dice el experto.

En este contexto, precisa el experto, los megaacuerdos ACP parecen estar a punto de reformular el comercio mundial.

Las negociaciones del TPP involucran a una docena de países asiáticos, latinoamericanos y norteamericanos, entre ellos Japón, México y Estados Unidos; el TTIP abarcaría a las dos mayores economías del mundo: la Unión Europea y Estados Unidos; y la Asociación Regional Económica Integral (RCEP por su sigla en inglés) incluye a 16 países de la región Asia Pacífico. Japón también está desarrollando un acuerdo con China y Corea del Sur, así como otro con la UE.

Por ello, las economías emergentes deberán aceptar un eventual alineamiento de sus compromisos comerciales con los de las economías avanzadas, y que los países avanzados aceptarán que los países emergentes merecen períodos de transición prolongados.

"En 2014 y después todas las partes deben reconocer que, en un mundo multipolar, un sistema de comercio internacional basado en un conjunto actualizado de reglas es la manera menos riesgosa de perseguir sus objetivos de crecimiento", dice Lamy.

Sostiene que "el reciente acuerdo de la OMC alcanzado en Bali sobre una reestructuración de los protocolos fronterizos, entre otras cuestiones, demuestra que efectivamente se pueden dar pasos importantes en esta dirección".