La ubicación de un negocio le abre muchas puertas a su dueño. Lo mismo sucede con los países. Su gama de oportunidades aumenta si están situados en una buena posición geográfica o, en su defecto, cuentan con socios comerciales que posean esa ventaja. El Perú, al encontrarse en el centro de Sudamérica, es considerado un país privilegiado. Hoy el gobierno peruano busca consolidar su relación comercial con otro país aventajado. Se trata de Turquía, una nación miembro del G20 localizada en el límite de Europa y Asia. 

En los últimos años, el gobierno central de Turquía ha impulsado el aumento de la participación del sector privado en el PIB, potenciado la eficiencia de su sistema financiero, entre otras medidas. Entre 2002 y 2012, su PIB registró una expansión promedio de 5%. A futuro las cosas también pintan bien. La OCDE prevé que Turquía será la economía de mayor avance económico entre sus países miembros en el periodo 2012-2017, con una media de crecimiento anual del 5,2%. En términos de comercio, Turquía también da la hora. Al cierre de 2013, sus exportaciones totalizaron US$151,7 billones. “Planeamos doblar esa cifra en los siguientes cinco años y llegar a los US$500 billones en 2023”, dice Alí Yeni, secretario de la Cámara de Comercio Turco Peruana.

Hoy el vínculo comercial con este país está bastante desarrollado. Actualmente el Perú envía mayoritariamente productos tradicionales como metales (destaca el zinc), agroindustriales (pallares, alcachofas), etc. De otro lado, el Perú compra de Turquía productos de acero (como el acero para la construcción, adquirido por empresas como Aceros Arequipa). Según Alí Yeni, estos representan casi el 50% de las importaciones peruanas. De acuerdo a la Cámara de Comercio Turco Peruana, las exportaciones e importaciones entre ambos países se han cuadruplicado entre 2006 y 2012. 

Las negociaciones para lograr el tratado de libre comercio (TLC) entre el Perú y Turquía están bastante avanzadas. Según informó el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), en enero de 2014 culminó la primera ronda de negociaciones del TLC. “Los resultados de esta primera ronda han sido muy positivos; se ha logrado un avance significativo en el texto negociado en los capítulos relacionados al comercio de bienes, comercio de servicios, propiedad intelectual, obstáculos técnicos al comercio, defensa comercial y medidas sanitarias y fitosanitarias”, declaró en ese entonces la titular del Mincetur, Magali Silva. Alí Yeni considera que a fines de noviembre se debería haber culminado la segunda ronda de negociaciones y estima que antes de que acabe 2015 el acuerdo podría haberse firmado.

Relación con futuro. La Cámara de Comercio Turco Peruana estima que luego de un par de años de firmado el TLC entre ambos países, el intercambio comercial alcanzaría los US$1.000 millones. “El TCL nos permitirá diversificar la oferta de productos que enviamos al Perú. Además generará un mayor interés para hacer negocios con este país”, comenta Alí Yeni.

Según Yeni, el TLC agilizaría la importación peruana de maquinaria para diversas actividades, como minería, agricultura, textil, etc. Del lado de las exportaciones peruanas –indica el Mincetur–, los envíos con mucho potencial para crecer son los agroindustriales y los químicos.

Carlos Posada, exviceministro de comercio exterior, refiere que en ese país hay oportunidades para los alimentos procesados. El también directivo de la Cámara de Comercio de Lima observa, a su vez, que los envíos de metales hacia ese país pueden aumentar de forma importante. El caso de Chile –país que firmó en 2009 un TLC con Turquía– es una buena referencia para comprobar el interés turco por los minerales. Según el Ministerio de Relaciones Exteriores del país vecino, durante 2012, el 87,2% de las exportaciones chilenas a Turquía correspondieron a cobre (un mineral también abundante en el Perú), cifra que se situaba en 79,2% en 2009. De hecho, entre 2009 y 2013, las exportaciones chilenas a ese país aumentaron 10% y las importaciones provenientes de él subieron 16%. Pero Posada va más allá de las materias primas, y dice que el Perú podría exportar también productos para la industria de construcción turca. En la misma línea, la Cámara de Comercio Perú-Eurasia sostiene que el sector mobiliario peruano (muebles de madera, por ejemplo) tiene oportunidades de desarrollo en ese país.

Posada propone que el Perú también negocie, como parte del TLC, la posibilidad de generar servicios logísticos conjuntos. “Se pueden desarrollar servicios de distribución logísticos de ida y de vuelta. Nos convertiríamos en vía y ruta de arrastre de productos de la región hacia Turquía y viceversa. Debemos apuntar a tener un tratado más dinámico”, dice. “El mercado turco se puede convertir en una excelente plataforma hacia otros países del Asia”, añade.

Hoy la presencia de inversionistas turcos en la economía peruana es prácticamente nula. Para los expertos, esta situación puede mejorar al margen del TLC. La interacción ya se está dando. En la más reciente edición de la Feria Expoalimentaria –organizada por la Asociación de Exportadores (ADEX)– hubo presencia de firmas turcas. El próximo año, el evento podría contar con un pabellón exclusivamente turco.

Algunos consideran que hoy la distancia entre ambos países es un reto y, a la vez, una oportunidad para el Perú. “Actualmente Brasil es un hub que conecta la región con Turquía. Pero el Perú podría convertirse en un hub aerocomercial para conectar a Turquía con la parte hispanohablante de Sudamérica. Esto permitirá facilitar el viaje no solo a los empresarios peruanos sino también a varios de otros países del continente”, señala Alí Yeni.. Tener una mejor conexión aérea es un reto pendiente para la relación.

Según la Cámara de Comercio Turco Peruana, algunas empresas turcas estarían evaluando oportunidades en los sectores construcción, minería, petróleo y energía. Ha trascendido que algunas han realizado consultas a ProInversión sobre los proyectos que esta entidad tiene en sus manos. Estas firmas también estarían buscando socios locales. El Gobierno turco ha hecho público su deseo de que América Latina –donde operan poco más de treinta empresas de ese país– se convierta en un importante receptor de inversiones turcas. "Es inaceptable que no haya empresas turcas operando en el Perú", declaró a mediados del año pasado el entonces ministro de Economía de Turquía, Zafer Çaglayan.

En un contexto en el que las exportaciones peruanas han decaído de forma importante, un TLC con una economía tan dinámica como la turca es una buena forma de inyectar dinamismo al comercio exterior. Para Óscar Malca, vicedecano de la Facultad de Administración de la Universidad del Pacífico, el acuerdo complementaría otros que ya tiene firmado el Perú con grandes economías. Los expertos recomiendan que la negociación no se haga de forma apresurada. "No debemos tener menores condiciones que otros países de la región que ya cuentan con un TLC con Turquía. Y se debe tomar como punto de partida para el acuerdo que, debido a que tenemos un TLC con la Unión Europea, cerca del 70% de nuestros productos ya ingresan sin aranceles a ese país”, opina Carlos Posada. El romance turco-peruano se avizora prometedor.