Buenos Aires. La falta de transparencia y la ausencia de estudios de impacto son las dos principales críticas que empresarios, políticos y analistas argentinos han hecho a las negociaciones para concretar un acuerdo de libre comercio entre el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión Europea (UE).

"El acuerdo pone en grave riesgo a la economía argentina y a las economías del resto de los países de nuestra región, por eso exigimos transparencia, estudios de impacto y acceso a la información pública sobre los avances de la negociación", apuntó esta semana en una sesión del Congreso argentino el diputado Guillermo Carmona.

Más de una decena de organizaciones empresariales y sindicatos de los principales sectores de la economía argentina creen que el acuerdo podría tener consecuencias "estructurales" desfavorables para la economía sudamericana y fortalecer las asimetrías entre ambos bloques, por lo que han pedido también mayor transparencia.

Entre ellas, la Central de los Trabajadores de la Argentina (CTA), que asegura no oponerse a un acuerdo comercial entre ambas regiones, pero siempre que implique "un intercambio justo y equilibrado que atienda a las disparidades entre ambas regiones con cláusulas para proteger la industria naciente, y trato especial y diferenciado".

Lo que se sabe de la negociación es que avanza en los temas referentes a los aranceles sobre las exportaciones de carne, etanol y cereales desde el Mercosur, y las ventas de automóviles, textiles y productos químicos desde Europa.

El economista Jorge Marchini, vicepresidente de la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y que está siguiendo las negociaciones, se refirió a elementos como la demanda europea de no aceptar reciprocidad en certificaciones técnicas con respecto a las exportaciones de automóviles y autopartes así como su urgencia de una apertura rápida del mercado latinoamericano para estos productos.

"Tenemos en nuestros países de América Latina que nuestra matriz productiva está muy reducida en tener una especialización hacia el mercado mundial concentrada en los productos primarios con bajo valor agregado", dijo a Xinhua.

Más allá del ámbito comercial, señaló temas como la no clarificación de reglas de origen de los productos, el punto de los subsidios europeos y las exigencias de la UE respecto a la propiedad intelectual y garantía de monopolios, lo que podría deparar en un agravio importante para múltiples industrias latinoamericanas, entre ellas la farmacéutica.

Entre tanto, Marita González, integrante del Foro Consultivo Económico-Social del Mercosur, subraya que el bloque sudamericano no cuenta con un tribunal supranacional que pueda llevar casos de denuncias, por lo que las cuestiones de arbitrio que surjan en un futuro podrían ser favorables para la parte europea.

En la actualidad, lo que se sabe de la negociación es que avanza en los temas referentes a los aranceles sobre las exportaciones de carne, etanol y cereales desde el Mercosur, y las ventas de automóviles, autopartes, textiles y productos químicos desde Europa.

El secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería argentina, Horacio Reyser, dijo a principios de abril que restaban solo cuatro puntos de consentimiento para finiquitar un acuerdo entre el Mercosur y la UE, que consideró se encuentra "en su etapa final".

El funcionario previó la discusión del acuerdo por "unos años" en el Congreso, y una transición posterior de entre 10 a 15 años para su aplicación definitiva.