Si bien las trabas que ha puesto el sector importador argentino a la Unión Europea, no han desaparecido, el malestar todavia existe y así lo ha hecho sentir la UE.

En este sentido, la estrategia y el camino a seguir es evitar que esto continúe al momento de lograr un acuerdo de libre comercio entre la entidad europea y el Mercosur.

Karel De Gucht, comisario de Comercio de la UE, dijo hace dos semanas en Buenos Aires que el entredicho por esas restricciones contra el ingreso de alimentos -adoptadas en forma oral por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno- había quedado atrás, según publica La Nación.

Las declaraciones del funcionario europeo tuvieron efecto inmediato, "Lo de la Unión Europea me llamó la atención, porque si había un sector que se quejaba de que seguía teniendo problemas para importar era justamente la UE", dijo Diego Pérez Santisteban, presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (Cira).

Pero el malestar por las restricciones, existe también  diplomáticos de países miembros de la UE, acreditados en la nación trasandina.

En este sentido los funcionarios consultados por el medio argentino, señalaron que aún existen trabas discrecionales para que sus productos lleguen al mercado nacional, pese a que en la reunión que mantuvieron con el canciller Héctor Timerman hace unos diez días se les garantizó que esas obstrucciones eran cosa del pasado.

"Las trabas persisten y son muy discrecionales", dijo a La Nación un embajador que pidió reserva de su nombre. "No ha terminado el tema. Estamos lejos de haberlo superado. Se nos siguen demorando accesos sin explicación", confió otro diplomático europeo preocupado por los embarques que, dice, son detenidos sistemáticamente en la Aduana.

Los sectores que más se ven perjudicados, indicaron, son los de alimentos, autopartes y electrodomésticos, entre otros productos.