Baotou, China. El intento de China por contar con un futuro más ecológico en base a minerales de tierras raras parece estar a un mundo de distancia de Ren Limin, quien echa terrones de estos materiales en un cobertizo lleno de gases y químicos.

Al interior de Mongolia en China, Ren cuida de grandes ollas de ácido burbujeante, aditivos y mena para fundir lantano, una de las 17 tierras raras que Pekín espera eleven al país en la escala de la tecnología ecológica.

No obstante, Ren y un compañero de trabajo usan poco equipo de seguridad mientras revuelven y dan golpecitos a los calderos. Los orificios en el techo y en las ventanas funcionan como ventilación.

"Este lugar no tiene nada excepto minas. Nosotros vivimos de las minas de tierras raras", dijo Ren, quien afirmó tener 32 años pero lucía mucho mayor, a periodistas de Reuters de visita en Baotou, una ciudad de 1,8 millones de habitantes unos 650 kilómetros al oeste de Pekín que se hace llamar la "capital de las tierras raras".

"No es tan peligroso. Uno se acostumbra a los olores, pero también está el calor", sostuvo.

China dice que debe reducir las ventas de mineral de tierras raras en el extranjero en pos de su medio ambiente, aunque el hecho de que su propia industria esté caracterizada por la contaminación y condiciones primitivas de producción hace poco probable que sólo disminuir los cupos de exportación sea suficiente.

China suministra el 97% de las tierras raras del mundo, usadas en computadoras y tecnología de energía limpia como turbinas de viento y autos eléctricos. La batería del híbrido Toyota Prius usa entre 10 y 15 kilogramos de lantano.

Pekín desató preocupación internacional al reducir las exportaciones de tierras raras que dice necesitar para su propio crecimiento ecológico.

Ren no estaba al tanto del escándalo diplomático y enfrentó las preguntas sobre problemas ambientales y de salud vinculados a la producción con brusco desconcierto.

"Nosotros lo vendemos en la calle. Eso es todo lo que sé. No estoy seguro de quién lo compra o para qué es", dijo sobre una pila de ladrillos de lantano apoyada sobre el suelo, entre chatarra y guantes de algodón descartados.

Trabajaba sin máscara pero envolvía una toalla alrededor de su cara y se ponía el visor cuando vertía el compuesto fundido en los moldes.

Afirmó ganar 1.100 yuanes (US$165) por tonelada, trabajando 12 horas al día, con pocos días libres cada dos semanas.

La planta en la que trabaja Ren se encuentra en el extremo norte de Baotou, una ciudad y extensión circundante de Mongolia de donde se extrae más de la mitad de las tierras raras del mundo, especialmente las más livianas, de las minas de Bayan Obo.

El gobierno dice que quiere acabar con la explotación irrestricta de tierras raras y ha estado clausurando minas y fundiciones sin habilitación.

Pero los mayores productores de China todavía contaminan a niveles mucho mayores a los permitidos en Estados Unidos, Australia y otros países que ahora están buscando incrementar su producción mientras Pekín reduce sus exportaciones.

Cerca de la ciudad de Baotou, donde el Grupo Baotou Steel Rare-Earth procesa los metales a gran escala, habitantes del lugar dijeron que las toxinas resultantes estaban envenenando el agua, el aire, los cultivos y a los niños. Al menos un funcionario ha respaldado dicha afirmación.

"Si tomamos en cuenta los recursos y los costos ambientales, el progreso de la inusual industria de las tierras ha tenido un enorme costo para la sociedad", escribió en un estudio publicado el año pasado Su Wenqing, un funcionario de la industria de tierras raras de Baotou.

Tierras raras. Baotou quiere rehacerse como un crisol de las ambiciones de China por convertir sus tierras raras en oro teñidas de verde.

La ciudad tiene una zona de tierras raras de alta tecnología, una reluciente Torre de Tierras Raras para funcionarios e inversores y una Calle de Tierras Raras.

El Parque de Tierras Raras de la ciudad cuenta con grabados de científicos y líderes que llevaron a que China convirtiera sus reservas en un motor de crecimiento económico, incluyendo a Deng Xiaoping, el veterano revolucionario que guió a la nación en sus reformas de su economía de mercado.

"Oriente Medio tiene petróleo y China tiene tierras raras", dice un grabado, citando a Deng en 1992.

"Los recursos de tierras raras de China pueden ser comparados en importancia con el petróleo de Oriente Medio. Ambos tienen una inmensa importancia estratégica y debemos sin duda tratar los asuntos de tierras raras con cuidado, dando rienda suelta a las ventajas que ofrecen", agrega Deng.

Baotou Steel Rare-Earth está en el corazón de las ambiciones de China por convertir a las tierras raras en un ingrediente lucrativo del crecimiento.

El grupo domina la producción de tierras raras en Mongolia, donde la mayoría de los minerales sale del suelo mezclado con hierro, el principal negocio de la compañía matriz Baotou Steel.

China quiere suficientes tierras raras para convertirlas en tecnología limpia, especialmente las avanzadas turbinas de viento, vehículos híbridos y eléctricos y otras innovaciones.

A minutos de las minas de Bayan, Obo al norte de la ciudad de Baotou, cientos de turbinas de viento que se elevan por sobre los pastizales, cuyas tres aspas y partes usan tierras raras en compuestos que les dan solidez y ligereza.