Aunque el gobierno colombiano cerró en octubre de 2011 la quinta ronda de negociaciones en busca de un acuerdo comercial con Corea del Sur y aún quedan asuntos pendientes en materia de comercio de vehículos y en agroindustria, los temores a este tratado se volvieron a manifestar entre algunos industriales del país, quienes pronostican una ruina inminente para este sector y para el empleo si se concreta la aprobación de la negociación.

La coalición de industriales y trabajadores contra el TLC con Corea del Sur anunciaron que enviarán al gobierno una carta con la exposición de las razones por las cuales el país no debe embarcarse en este acuerdo comercial, que en otro momento también recibió críticas de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), gremio que señaló que el tratado iba a ser el comienzo del fin de la industria nacional, particularmente de la dedicada a la producción de vehículos.

Guillermo Rodríguez, representante de esta coalición, aseguró que la industria nacional de electrodomésticos, calzado, vehículos, confecciones y manufacturas se verá afectada por el nivel de productividad de la industria surcoreana, casi equiparable con la de Estados Unidos. Señaló que si se concreta el acuerdo se verán perjudicados cerca de 150.000 puestos de trabajo.

“Vamos a comprar y no a vender. Al agro no lo van a recibir. Todos los sectores que se van a ver afectados están vinculados a esta coalición”, dijo el vocero, quien señaló que los beneficiarios del acuerdo no sólo serán los consumidores, sino algunos importadores y comerciantes.

En materia de vehículos, tema controversial dado el tamaño de esta industria en Corea del Sur, el presidente de la Asociación Colombiana de Fabricantes de Autopartes (Acolfa), Camilo Llinás Angulo, aseguró que si este sector industrial se incluye en el tratado los resultados van a ser desastrosos para el país, debido a que desaparecerían muchos empleos de esta cadena, sumados a una reducción en la producción de elementos adjuntos al ensamblaje de automóviles, como vidrios, espumados, plásticos, cableados, entre otros. “Le decimos al Gobierno que el gran perdedor son los trabajadores”.

Según las cifras del Departamento Nacional de Estadística (DANE), las exportaciones nacionales a Corea del Sur cayeron 13% entre enero y septiembre del año pasado, mientras que en 2010 habían tenido un repunte de 250%. Entre tanto, los productos coreanos que ingresaron al país en noviembre de 2011 corresponden al 2,4% del total de ventas externas.

Para Javier Díaz Molina, presidente de Analdex, las negociaciones de este tratado no han avanzado debido a que Corea del Sur no está de acuerdo con abrir sus fronteras agrícolas a las pretensiones que tiene Colombia en este sentido. “Si se logra que Corea se mueva en materia agroindustrial, el balance para el acuerdo puede ser otro”.

Al hablar de vehículos, Díaz cuestionó por qué se va a perjudicar la industria nacional al abrirles el mercado a los automóviles coreanos, que representan el 6% de la producción mundial, si ya se está dando vía a los carros que vienen de Estados Unidos y Europa.

Eduardo Sarmiento Palacio, director del Observatorio Económico de la Escuela de Ingenieros Julio Garavito, advirtió que a la industria nacional le quedará difícil competir con la coreana. “Si se hace una desgravación total y una apertura a Corea, significaría quedarse en una industria rudimentaria. No habría posibilidad de elaborar partes sofisticadas”.

Según Sarmiento, el país sólo ha alcanzado en materia de industrialización la producción de vehículos, químicos y elementos mecánicos. Agregó que “al mismo tiempo aprueban un TLC para desprotegernos con Estados Unidos y ahora con Corea”.

En opinión del senador Jorge Robledo, el acuerdo con Corea es un negocio mal planteado, debido a que la industria va a perder. “Por primera vez están unidos trabajadores y empresarios para defender una causa”.

Por ahora, el Gobierno está concentrado en la implementación del TLC con Estados Unidos, en la firma del acuerdo con la Unión Europea y, por supuesto, en destrabar los conflictos generados por el tratado con Corea.