El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la noche de este lunes que retirará a Estados Unidos del acuerdo de Asociación Transpacífica (TPP, por sus siglas en inglés) en su primer día en el cargo.

Trump aclaró que el TPP es "un potencial desastre" para Estados Unidos, y que pretende negociar acuerdos bilaterales "justos".

Dos objetivos explícitos tenía Estados Unidos con el Acuerdo de Asociación Transpacífico (Trans-Pacific Partnership, TPP), aprobado por la administración Barack Obama y los gobiernos de otros once socios. El primer objetivo estadounidense era establecer en esos doce países -que incluyen a Chile, México y Perú por América Latina, pero también a naciones tan disímiles como Canadá, Japón, Nueva Zelanda y Vietnam- un régimen comercial y regulatorio común, muy parecido al que tiene hoy el propio Estados Unidos. El segundo objetivo es vender más productos y servicios estadounidenses a ese mercado común de 800 millones de personas y un PIB que equivale al 40% de la economía mundial

Y ambos objetivos explícitos tenían un sólo objetivo común: frenar el avance de China en la cuenca del Océano Pacífico, su zona de influencia natural. Ese objetivo, más estratégico y central, nace de consideraciones más geopolíticas que comerciales. El TPP podía incluso ser visto como una de las herramientas que está construyendo Estados Unidos  para conservar la hegemonía mundial que hoy tiene, y que se ve amenazada por el ascenso chino.

Sin embargo, con el ascenso de Trump las fuerzas cambiaron y el gobierno de China contragolpeó el pasado jueves al afirmar que espera que Donald Trump, el candidato electo de Estados Unidos, respalde la creación de la Zona de Libre Comercio Asia-Pacífico (FTAAP, por su sigla en inglés), otro mega acuerdo comercial lanzado por China y una segunda alternativa al TPP, en la que sí estaría Estados Unidos, a diferencia de la la Asociación Regional Económica Integral (RCEP).

La RCEP es un tratado de libre comercio que negocia China desde el 2012 con Filipinas, Malasia, Indonesia, Singapur, Tailandia, Brunei, Vietnam, Laos, Birmania, Camboya, Japón, Corea del Sur, Australia, India y Nueva Zelanda.

Estas 35 industrias representan un poco menos de 10% del total de las exportaciones estadounidenses de bienes dirigidas a Japón, emplean a cerca de 5 millones de trabajadores y mantienen 162.000 establecimientos en Estados Unidos.