Montevideo. Uruguay busca dar un fuerte impulso durante su presidencia pro tempore del Mercosur a la hasta ahora limitada apertura comercial del bloque que también integran Argentina, Brasil y Paraguay.

"La integración no es una jaula", es una frase repetida por el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, para graficar que estos organismos no pueden obstaculizar la inserción comercial de cada país.

Desde Montevideo se pretende cerrar el postergado acuerdo con la Unión Europea (UE) y relanzar la negociación por un tratado comercial con China.

Pero en los hechos son metas difíciles de cumplir en un bloque que desde que se creó en 1991 todavía no se convirtió en una unión aduanera y apenas rubricó tratados de libre comercio (TLC) con Israel, Egipto y Palestina.

Al asumir esta semana la presidencia semestral en Asunción, Vázquez reivindicó su adhesión al proceso de integración que representa el Mercado Común del Sur (Mercosur) pero insistió en que este bloque debe abrirse al mundo.

"Tenemos que asociarnos teniendo como meta fundamental mejorar las condiciones de vida de nuestra gente", enfatizó ante sus pares de la región.

Al referirse a la negociación con la UE, dijo que el bloque no está "dispuesto a firmar un acuerdito" ni a embarcarse en "negociaciones eternas", a la vez que reclamó que a la capacidad técnica se sume "voluntad política" de la otra parte.

Al referirse a la negociación con la UE, dijo que el bloque no está "dispuesto a firmar un acuerdito" ni a embarcarse en "negociaciones eternas", a la vez que reclamó que a la capacidad técnica se sume "voluntad política" de la otra parte.

Recordó que en estos meses se iniciaron negociaciones con Canadá y Corea del Sur y comenzaron contactos con Singapur.

Mencionó que "están en curso negociaciones con Canadá, con la EFTA (Asociación Europea de Libre Cambio), Corea del Sur y Singapur, que confiamos terminen pronto y bien".

"Pero además existe la Alianza del Pacífico, China, Rusia, Japón, por citar algunos datos de la realidad que debemos tener en cuenta", apuntó el mandatario.

En ese sentido, hizo especial mención a China como principal socio comercial del Mercosur.

El decano de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica del Uruguay (UCU), Ignacio Bartesaghi, dijo que este anuncio de Uruguay es "bienvenido" pero de "difícil" cumplimiento.

Si bien el Mercosur ha generado una "agenda más dinámica" aún "no hay nada concreto", señaló Bartesaghi en una entrevista con Xinhua.

Aseguró que no es optimista en que el Mercosur cierre un acuerdo con China ante el proteccionismo de Argentina y Brasil y por el hecho de que Paraguay no tiene relaciones con China.

"Lo descarto (ese acuerdo). Veo muy lejos a la industria brasileña y argentina a abrirse a China", sostuvo el experto.

 

También pesa la "inestabilidad política" tanto en Argentina como en Brasil.

En el mismo sentido, el docente de Negocios Internacionales de la Universidad de Montevideo, Marcos Soto, ve difícil que Brasil apruebe un acuerdo Mercosur-China por la competencia que representaría para su industria.

No obstante, Soto aseguró al diario El País que Uruguay debe buscar un entendimiento porque China es su principal socio comercial.

Para Bartesaghi, "en este escenario, la opción bilateral (Uruguay-China) es un excelente negocio, una oportunidad real".

El Mercosur no funciona "como unión aduanera, entonces no hay ningún argumento técnico formal o operativo que te pueda decir no podéis cerrar un TLC bilateral, es una definición política".

En una columna de opinión en el diario El Observador, Bartesaghi opinó que la propuesta de Uruguay genera desconcierto "salvo que tenga por objetivo final mantener abierta la posibilidad de cerrar un TLC de forma bilateral con China con la anuencia del resto de los socios".

Hasta ahora Uruguay no ha firmado ningún acuerdo sin el aval del bloque.

El canciller uruguayo, Rodolfo Nin Novoa, ha insistido en que el Mercosur no puede "prescindir" de colaborar a nivel comercial con China porque el escenario actual "cuesta 1.500 millones de dólares anuales en aranceles" sin considerar los "productos que no llegan porque ya han sido desplazados de ese mercado".

A fin de año, cuando Uruguay entregue el mando regional a Argentina se sabrá cuánto avanzaron los esfuerzos por ampliar la agenda comercial del bloque.