El Observador de Uruguay. El 20 de enero de 2017 Donald Trump asumió como presidente de Estados Unidos. En su primer discurso –que duró aproximadamente 20 minutos– marcó los principales ejes de su agenda como mandatario. Y el proteccionismo tuvo un destaque dentro de su oratoria.

"Seguiremos dos reglas simples: compra estadounidense y contrata estadounidense", sostuvo. "Hicimos ricos a otros países mientras nuestra riqueza desaparecía. Pero eso es parte del pasado. Desde este día solo Estados Unidos será primero. Cada decisión que tomemos será para beneficiar a los trabajadores estadounidenses", afirmó Trump.

A tres días de asumir, cuando todavía resonaban los ecos de su primer discurso, tomó su primera decisión comercial de peso y firmó la orden ejecutiva para retirar a Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico (TPP). Ese acuerdo había sido rubricado por 12 países que representaban casi el 40% de la economía mundial y había sido concebido como un contrapeso al crecimiento de China dentro del comercio internacional. También amenazó con salirse del Nafta (acuerdo comercial con México y Canadá, que después propuso renegociar).

El escenario planteado a principios de 2017 no era el mejor para los países que exportaban a Estados Unidos. Y si bien las ventas de Uruguay hacia ese destino representaron en 2017 el 5,8% del total, el país norteamericano figura en los últimos años entre los principales destinos de las colocaciones de mercadería local.

Según datos del Instituto Uruguay XXI, las exportaciones hacia Estados Unidos sumaron US$ 456 millones en 2017 con un crecimiento de 4,1% en la comparación con un año atrás.

El rubro carne y sus menudencias fue el de mayor importancia con ventas por US$194 millones. No obstante, primer exportador de 2017 fue una compañía dedicada a la fabricación de dispositivos médicos (Cardioest del Uruguay). Luego se ubicó Frigorífico Tacuarembó, seguido por Establecimiento Colonia, ambas industrias del grupo Marfrig.

El país norteamericano se ubicó en el cuarto destino en la exportación de bienes y es el primero en compras en el rubro tecnológico.

El presidente de la Cámara de Comercio Uruguay – Estados Unidos, Álvaro Scarpelli, resaltó que el país norteamericano se ubicó en el cuarto destino en la exportación de bienes y es el primero en compras en el rubro tecnológico.

También destacó los avances que se efectivizaron en los últimos años –con la autorización por parte de las autoridades estadounidenses– para el ingreso de los cítricos en 2013 y de la carne ovina con hueso sobre del año pasado. En este último producto, si bien todo el proceso de auditoría y autorización avanzó fuerte con al gestión de su antecesor (Barack Obama), fue Trump el que terminó dando el aval definitivo.

Por otro lado, Scarpelli recordó que el único acuerdo vigente entre ambos países es el TIFA (Acuerdo Marco Sobre Comercio e Inversiones de 2007). En ese sentido, Scarpelli informó que este año se realizará una reunión bilateral del Consejo de Comercio e Inversiones del TIFA.

"La perspectiva es que no está planteada la firma de ningún nuevo acuerdo y el objetivo es seguir avanzando dentro del TIFA", expresó el presidente de la cámara a El Observador.

Discurso y realidad. El Decano de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica, Ignacio Bartesaghi, indicó que más allá del discurso inicial, las acciones concretas tomadas por la administración de Trump no afectaron al comercio regional, ya que apuntaron al TPP, al Nafta y a la Organización Mundial de Comercio (OMC).

"Hubo un primer bloqueo a los cítricos argentinos que después se levantó y hasta ahora con la región y con Uruguay no tomó ninguna actitud proteccionista fuerte", señaló a El Observador.

"Lo más llamativo de todo esto es que en pleno supuesto proceso de proteccionismo siguieron creciendo las importaciones (de Estados Unidos) desde China y México", explicó Bartesaghi.

Añadió —como una señal que los países regionales no están en la mira de Trump— que el gobierno estadounidense le volvió a aprobar a Argentina que forme parte del Sistema General de Preferencias (SGP) y además mantiene acuerdos comerciales con Chile y Perú. "Su proteccionismo estuvo más focalizado en el TPP o el Nafta", aseguró.

Las amenazas. Para Bartesaghi, uno de los aspectos negativos es que en la renegociación del Nafta, México y Canadá comiencen a aceptar algunos de los pedidos de la administración de Trump. "Si Estados Unidos le propone a los dos países, por ejemplo, no tener Sistema de Solución de Controversias y lo aceptan, eso marcaría un antecedente grave, porque después va a querer atacar el sistema de la OMC o de otros acuerdos vigentes", alertó.

El otro elemento complejo del Nafta es que México y Canada tomen en cuenta que el acuerdo se renegocie cada cinco años. "Si lo hacen es gravísimo, porque después, eventualmente, Estados Unidos le puede pedir lo mismo a Chile o Perú", dijo Bartesaghi.

La crítica a la OMC y China. En diciembre del año pasado se llevó a cabo en Buenos Aires la 11ª Cumbre Ministerial de la OMC con la participación de representantes de los 164 países miembros. Y el discurso estadounidense fue crítico contra el organismo.

El representante del Departamento de Comercio Exterior Robert Lighthizer sostuvo que "nos preocupa que la OMC esté perdiendo su enfoque principal y se esté convirtiendo en una organización focalizada en conflictos", según consignó el diario argentino Ámbito. "No podemos sostener una situación en la que las nuevas reglas se aplican solo a unos pocos", añadió el jerarca aludiendo a China aunque sin mencionar al país asiático. Al respecto Bartesaghi expresó que EEUU mostró una actitud muy fuerte contra la OMC.

"Atacó al sistema de solución de controversias porque no quiere reconocer a China como economía de mercado, entonces no la ataca directamente subiéndole aranceles, lo hace indirectamente a través de la OMC", apuntó.