Rafael Ferber, presidente de la institución, dijo a El Observador que si bien al cierre de esta edición restaban ajustar algunos detalles en relación a las nuevas tarifas, “se aprobó un aumento que, en promedio, va del 8% al 14%, dependiendo de las labores que se realicen”.

Las nuevas tarifas, informó, van a estar publicadas mañana en www.cusa.org.uy para que los socios de CUSA y sus clientes las puedan observar en detalle.

Los nuevos precios sugeridos tendrán vigencia para el período que va desde febrero a agosto de este año. La reunión se desarrolló con la participación de unos 100 socios de las algo más de 230 empresas asociadas a CUSA, que explican con su tarea aproximadamente el 80% del total de las labores en el área agrícola nacional.

Por citar un par de ejemplos de los incrementos activados, en el caso de la siembra de cultivos de invierno que se realizará en la zafra de 2012 el aumento es del 8% respecto a la reciente siembra de los cultivos de verano.

En el caso de la cosecha de soja que se realizará dentro de pocas semanas la suba en relación al precio que estaba vigente hace un año es del 13%.

El incremento, explicó Ferber, responde principalmente a dos aspectos. Por un lado mencionó “el aumento que hubo en el costo en la mano de obra” y por otro “el valor de los equipos nuevos que hay comprar para ir renovándo el sector, que sigue subiendo”.

Eficiencia de los equipos. Estos incrementos, reflexionó el directivo y empresario, pudieron ser incluso mayores. “Ello no ocurrió considerando que (los empresarios) mantenemos la eficiencia por equipo que consideramos para hacer los cálculos de las nuevas tarifas, aunque en la realidad esa eficiencia de los equipos está bajando zafra a zafra”, dijo.

Al respecto, explicó que por ejemplo, para hacer la tarifa, toman que cierta máquina hace unas 1.000 hectáreas por año, “cuando en realidad en cada zafra que va pasando esa máquina hace menos, de pronto está haciendo unas 600 hectáreas, bajando entonces la eficiencia, pero lo que pasa es que si consideramos esas 600 hectáreas y no las 1.000 todos los costos fijos se inflarían mucho y la tarifa tendría que aumentar todavía más”.

Lo que sucede, a propósito de esa consideración, “es que están entrando muchas máquinas al país y por cada máquina que está trabajando cada vez hay menos hectáreas”, concluyó Ferber en el marco de su análisis.