Montevideo. Las necesidades de los sectores vulnerables de la sociedad son atendidos por el Estado, por organizaciones no gubernamentales (ONG) y por empresas privadas, que en muchos casos, proveen servicios caros y de mala calidad.

Sin embargo, organismos internacionales e inversores privados sostienen que ofrecer buenos productos a precios razonables en ese segmento de mercado puede convertirse en un negocio de alta rentabilidad.

Este viernes, la conferencia denominada “Desarrollando, oportunidades de negocios en la base de la pirámide”, organizada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), reunió a representantes de ese organismo, jerarcas de gobierno, inversores y empresarios locales y extranjeros.

De acuerdo al BID, el segmento de mercado de bajos ingresos en América Latina está compuesto por 360 millones de consumidores con un poder adquisitivo de US$500 millones, el que “permanece en gran parte desaprovechado a causa de la exclusión y la falta de acceso”.

No obstante, Steven Puig, vicepresidente del sector privado del BID, dijo que “se viene constatando el sumo interés de organismos públicos en distintos países para desarrollar plataformas de negocios inclusivos”.

Por su parte, Michael Chu, profesor de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) y director del fondo Ignia –que invierte en emprendimientos comerciales destinado a público de bajos ingresos–, destacó que el principal problema para los consumidores de bajos ingresos no es el precio de los productos sino la dificultad de acceder a ellos.

El experto señaló además que “la expresión más débil de la base de la pirámide es el boliche de la esquina, que vende a un precio mayor por su propia ineficiencia (por lo que) el pobre sufre la multa de la pobreza”.

Por su lado, el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, afirmó que “Uruguay tiene experiencias exitosas estructuradas sobre la base de la pirámide” y en ese sentido destacó el caso de Conaprole, la primera exportadora del país, cuya “organización está armada sobre un conjunto de empresas y productos que se despliegan en ese segmento de mercado”.

Francisca Escobar, jefa de alianzas del Banco BCI de Chile, comentó la experiencia de esa institución que se dedica a prestar capital de giro a comercios minoristas en el país trasandino.

“Observamos que 50% de los almacenes no estaba bancarizado –ya que existe desconfianza hacia los bancos–y 80% de los comercios tenían problemas con el capital de trabajo. Nuestra idea fue alcanzar acuerdos con empresas de consumo masivo, como Coca Cola y Unilever, para financiar las ventas al comercio en un plazo de hasta 45 días”, sostuvo.

En tanto, Puig citó ejemplos de otros casos exitosos en la región, como instituciones dedicadas al financiamiento de viviendas en Perú, la Alianza Público-Privada para la Inversión en Vivienda en El Salvador, el microcrédito en Nicaragua, el programa “Mejora tu calle” de la cementera mexicana Cemex y a la red de abastecimiento rural “Mi Tienda”, también en la nación azteca.