Montevideo. Aunque el objetivo es bajar la dependencia de la economía uruguaya al turismo argentino, para muchos es algo inviable.

Desde la crisis económica argentina de 2001 –que contagió a Uruguay por el lado bancario–, la economía local logró bajar su vínculo con ese país en el plano financiero y comercial, pero la realidad en el sector de exportación de servicios –en donde se cuenta el turismo– ha sido diferente.

No obstante, existe un menú que tanto los operadores privados –en mayor o menor medida– y las autoridades del ministerio de Turismo han intentado definir y llevar a la práctica, con ingredientes que van desde la desestacionalización de la oferta, la captación de visitantes de otros puntos de la región y de otras latitudes, y la exploración de nichos específicos con alto poder adquisitivo.

Los desafíos, de todas formas, son enormes. Gabriel Andrade, titular de la cátedra de Turismo de la Universidad Católica del Uruguay (Ucudal), cree que “es muy difícil en el corto plazo bajar esa dependencia”.

Destacó que hace ocho años el 80% de la afluencia de visitantes extranjeros se explicaba por argentinos, mientras que hoy ese guarismo se redujo a 60%.

“Ha habido una intención manifiesta a través de los distintos ministerios de Turismo desde el ámbito oficial de bajar esa dependencia”, acotó. Para ello, es clave la colaboración del sector privado y lo principal es, desde su punto de vista, mejorar las capacidades competitivas para que redunde en una rentabilidad más saludable.

El trabajo que las autoridades vienen realizando desde hace varios años para promover a Uruguay como destino turístico en Brasil comenzó a dar sus frutos. La entrada de turistas procedentes de ese país creció 35% durante enero.

“Hay algunos aspectos en los que estamos avanzando, pero no con la fuerza y la generalización que sería necesaria”, remarcó Andrade.

Esa falta de concreción lleva a que el sector privado, salvo excepciones, “no esté demasiado preparado para afrontar situaciones de contexto negativo, como la actual”. En ese sentido, las medidas restrictivas para el acceso a moneda extranjera, sumada a la devaluación y a los recargos a las compras con tarjeta de crédito en el exterior que implementó el gobierno de Cristina Fernández en Argentina, impactaron negativamente en Uruguay tal como estaba previsto.

La semana pasada, el subsecretario del Ministerio de Turismo y Deporte, Antonio Carámbula, reveló que el número de turistas argentinos que llegaron a Uruguay en enero se redujo 16% respecto a 2013. Además, el gasto de los argentinos en los primeros 10 días de enero cayó 34% como consecuencia de la devaluación del peso argentino.

Modificar la matriz turística de Uruguay para no depender tanto de los turistas argentinos “no es tarea fácil”, indica el presidente de la Asociación de Hoteles y Restaurantes de Uruguay, Juan Martínez Escrich.“Nosotros estamos geográficamente instalados en un lugar donde tenemos que apuntar a la región, por estar entre dos países emisores de turistas en gran cantidad, y eso no lo podemos cambiar", explica.

Por año llegan a Uruguay 1.600.000 argentinos y traer esa masa desde otro lado del mundo no es una tarea fácil. "Por eso es que reemplazar el turismo argentino no será posible, lo que sí podemos es ir trabajando para que no seamos tan fuertemente rehenes de ellos”, explica Martínez.

La salida que los empresarios del sector ven a esta situación es apostar a un “multiproducto” incluyendo a Uruguay dentro de un “destino región”.

“Tenemos que incorporarnos a la región y vender un paquete para el turista europeo, por ejemplo, y que venga pensando en visitar Río de Janeiro, las cataratas, Buenos Aires y Punta del Este. La clave es incluir a Uruguay como una escala más en el viaje, así como hacen los que van a Europa y visitan varios países”, indicó.

Para Andrade, por su parte, es clave también el trabajo en la identificación y captación de nichos de mercado.“No podemos ir al gran mercado. Hay que tratar de identificar nichos y segmentos a los cuales ofrecer algo diferencial que no es solamente la playa”, argumentó.

En ese abanico ingresan sectores como personas de la tercera edad o retirados del mundo desarrollado de alto poder adquisitivo, el turismo gay friendly, los cruceros, entre otros.

Por mercados, Andrade ve como clave encaminar el trabajo de promoción que se hace en Brasil e incursionar con mayor fuerza en los países del Pacífico, como Chile, Colombia y Perú. Eso destinos son, precisamente, los que pretende desarrollar el nuevo operador del hotel Conrad de Punta del Este, el grupo chileno Enjoy.

El trabajo que las autoridades vienen realizando desde hace varios años para promover a Uruguay como destino turístico en Brasil comenzó a dar sus frutos. Por eso no es casualidad que la entrada de turistas procedentes de ese país creció 35% durante enero, dijo Martínez.

“El cambio en la matriz turística lleva tiempo. En Brasil venimos trabajando hace muchos años y aún nos encontramos que cuando vamos, en algunas partes no nos conocen. Entonces, ¿qué dejamos para cuando nos paramos en mercados como el ruso o el japonés y hablamos de Uruguay? Hoy la única referencia que tenemos en ese tipo de destinos es el fútbol”, explicó el empresario.