Asunción. El vicepresidente de Paraguay, Federico Franco, dijo que "parece irónico, pero la salud del Mercosur depende del Senado paraguayo. El más chiquito y pequeño del Mercosur es el responsable de salvar al bloque o de, eventualmente, firmar el certificado de defunción".

Declaración que surge tras la petición de los presidentes del Consejo del Mercado Común (Mercosur), en Argentina, sobre una "rápida conclusión" del proceso de adhesión de Venezuela como miembro pleno del bloque suramericano, todavía pendiente por la votación en el Senado paraguayo.

Historia reciente. El ingreso de Venezuela al Mercosur quedó en manos del Senado paraguayo después de que el Congreso de Brasil aprobara en diciembre de 2009 esa petición. Anteriormente lo hicieron los parlamentos de Argentina y Uruguay.

La incorporación de Venezuela "redundará en beneficio del fortalecimiento del bloque, de manera de seguir impulsando la integración regional", sostuvo el texto del Mercosur -formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay- al finalizar este martes su trigésima novena cumbre en la ciudad argentina de San Juan.

El Senado de Paraguay, dominado por el partido de centroderecha Liberal Radical Auténtico (PLRA), es el único que no se ha pronunciado aún sobre el ingreso de Venezuela al Mercosur. Además de los cuatro miembros plenos y de Venezuela en proceso de adhesión, Bolivia y Chile tienen el estatuto de asociados.

Salud del Mercosur. Franco es líder dentro de las filas del PLRA y es de declarada divergencia con el jefe de Estado paraguayo, Fernando Lugo.

El vicepresidente dijo que Lugo "nunca" le ha manifestado de forma "directa, formal" su deseo de acompañar la petición del Gobierno, que el año pasado fue retirada del Senado para evitar el rechazo.

Aclaró que su oposición al presidente venezolano, Hugo Chávez, "es muy clara" y que la ha expresado públicamente.

Franco tiene como principal función constitucional hacer de nexo entre el Ejecutivo y el Congreso paraguayo, de mayoría opositora.

La intervención del canciller venezolano, Nicolás Maduro, en la cumbre fue mostrar la inyección de fluidos comerciales entre Venezuela y el bloque económico suramericano. Enfatizó que en seis años de participación, Venezuela ha tenido una actividad comercial con el Mercosur que pasó de US$2.000 millones a US$28.000 millones.

Por otra parte, el diputado venezolano Roy Daza afirmó que los debates políticos son saludables para los pueblos y las naciones. Recordó que Venezuela ha recibido ya varios votos a favor de parte de los distintos parlamentos que integran el Mercosur.

Daza comentó que las declaraciones del vicepresidente paraguayo "no son más que un discurso político, sin fundamentos, en contra del ingreso de Venezuela al Mercosur".

También argumentó sobre el tema de la antidemocracia, que "mundialmente nuestra Carta Magna es más democrática que la carta de Ushuaia".

Muerte del Mercosur. El vicepresidente de Paraguay reafirmó en Asunción su rechazo a la adhesión plena de Venezuela al bloque sudamericano.

El vicepresidente expresó su opinión un día después de que Maduro hiciera un llamado a Paraguay para que ratifique a su país como socio pleno dentro de la reciente cumbre en Argentina.

No es nueva esta postura de Franco. El pasado junio dijo que no se dan las condiciones para el ingreso de Venezuela al Mercosur debido a las "actitudes antidemocráticas" de Chávez, e invocó la denominada "cláusula democrática" del bloque.

También en diciembre de 2009 el vicepresidente paraguayo consideró que el ingreso de Venezuela al bloque, al que se han adherido la mayoría de los países suramericanos, podría marcar "la defunción" del organismo.

Para Milos Alcalay, internacionalista, la mejor forma que tiene Venezuela para entrar al Mercosur es bajando el tono "de agresividad" y que el país demuestre que se vive en total democracia.

"Cuando el país de muestras de ser un Estado democrático que no cierra canales de televisión y no tiene presos políticos es posible que acceda al bloque del Mercosur", comentó Alcalay. También aseguró que la inclusión del país no está frenada por el posible intercambio comercial en sí, sino que está en juego por la postura antidemocrática de Venezuela.