La comunidad económica internacional sigue muy de cerca el comportamiento de las finanzas públicas hondureñas.

Muchos de los países cooperantes atraviesan dificultades económicas y los recursos que podrán facilitar a Honduras serán muy pocos.

Ante ese panorama, los acreedores bilaterales y multilaterales han recomendado a la administración de Porfirio Lobo Sosa contener el gasto corriente.

En ese sentido, el gobierno se comprometió con el FMI, de acuerdo con la Carta de Intenciones firmada el pasado 1 de octubre en Washington, a mantener la masa salarial en el periodo 2010-2011: o sea en 32.235 millones de lempiras (US$1.600 millones) por año, respectivamente.

Disciplina. El secretario de Finanzas, William Chong Wong, subraya que muchos países cooperantes reclaman por la excesiva masa salarial del gobierno central, ya que ellos se han visto obligados a tomar medidas radicales por las crisis fiscales que atraviesan.

Agregó que muchos cooperantes han advertido que no continuarán facilitando más recursos para aumentar salarios y quizá los fondos que autoricen serán para la ejecución de programas sociales para mitigar la pobreza y mejorar las condiciones de vida de los más desfavorecidos, pero con el aporte de recursos nacionales.

El funcionario insiste que el techo de la masa salarial debe ser del 6% del PIB, la que en la actualidad es del 11%. Recordó que en 2005, los salarios respecto al producto interno bruto era menor al 9%, sin embargo, de 2006 a 2009 se registró un acelerado crecimiento.

En las reuniones, con los organismos financieros, continuó, siempre se aborda el tema de la masa salarial. "Tenemos que demostrar disciplina fiscal para que los cooperantes nos apoyen, de lo contrario no habrá más recursos para Honduras", insistió Chong Wong.

Monitoreo. Uno de los entes financieros que constantemente monitorea el desempeño del gasto corriente es el BID, que es el organismo que más préstamos otorga a Honduras.

El representante del Banco Interamericano de Desarrollo en Tegucigalpa, Miguel Manzi, dice que los resultados de la gestión pública no pueden ser buenos cuando gran parte de los recursos que pagan los ciudadanos en concepto de impuestos se destinan a salarios y no a la construcción de escuelas, centros de salud y carreteras.

"Cuando uno ve el presupuesto del gobierno, la plata que se recauda está en salarios, pero el control de la masa salarial no es nada misterioso", agrega.