La Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) aseguró que el país deberá empezar a convivir con la inflación, misma que podría superar el 6% a fines de año, según sus proyecciones. El sector prevé que el 2011, la población consumirá más productos importados.

“Luego de muchos años, debemos manifestar que la inflación ha vuelto a nuestro país y a toda la región y debemos estar acostumbrándonos a convivir con ella”, afirmó este lunes el presidente de la CEPB, Daniel Sánchez.

La meta inflacionaria, prevista por el gobierno en 4,5%, “podría llegar a sobrepasar el 6% al 31 de diciembre de este año”, complementó.

El empresario recordó que el costo de vida a 12 meses, medido entre noviembre del año pasado y noviembre del 2010, alcanzó el 5,5%. El nivel inflacionario referido solamente a productos alimenticios, sostuvo, “supera el 11% y ése es el golpe más duro a las miles de familias pobres que viven en nuestro país”.

A decir de Sánchez, el indicador en Bolivia se encuentra en el promedio de la región y “todos debemos reconocer que existe un componente de inflación importada”.

Situación. El 12 de noviembre, el representante residente del Fondo Monetario Internacional (FMI) para Bolivia y Perú, Luis Brever, señaló que las estimaciones promedio del organismo financiero dan cuenta que los precios de los alimentos y otros productos básicos se mantendrán elevados en el mercado mundial, durante los próximos dos a tres años.

Explicó entonces que uno de los fenómenos que registra la economía mundial, tras la crisis financiera global, es el aumento en los precios, sobretodo de los productos energéticos, minerales y alimenticios.

Este hecho, sumado al influjo de capitales foráneos en economías emergentes (Brasil, México, Colombia, Sudáfrica, Corea, China, entre otras) —provenientes en especial de Asia— y la gran liquidez en la economía, “está fomentando por un lado el crecimiento de varias economías y por otro lado la inflación”, acotó.

Por su parte, la Cámara Nacional de Industrias (CNI) alertó, el viernes, que la falta de inversiones importantes que incrementen la capacidad productiva del sector, ocasionada principalmente por la incertidumbre jurídica, podría generar en el mediano plazo (en los próximos tres a cinco años) un desabastecimiento general de productos en el país.

Consumo. Sánchez indicó que con la política de apreciación de la moneda nacional frente al dólar, “lo que estamos favoreciendo es la importación de productos y desincentivando al productor nacional”.

Esa medida, junto a otras como las restricciones establecidas para la exportación de ciertos productos (soya, maíz y azúcar, entre otros), “va a llevar al completo descrédito de nuestra capacidad exportadora”.

En ese sentido, el presidente de la Confederación de Empresarios Privados dijo que lo que debería preocupar a la población y a los gobernantes es que “el próximo año estemos comiendo gran cantidad de alimentos de países vecinos, que son más competitivos que Bolivia”.

Para Sánchez, el contrabando ha subido en lugar de frenarse. “Por los precios de los productos de contrabando, que no pagan impuestos y tienen, además, un dólar que está subvaluado por nosotros, por supuesto que van a incrementarlo”, manifestó.

Crecimiento. Para los empresarios, el 2010, la economía boliviana “ha tenido un desempeño modesto”, afirmó Sánchez. El sector prevé que el crecimiento económico nacional cerrará el año en 3,8% ó 4%, cifra inferior a la que registrarán otros países de la región.

Coyuntura. Según el empresario, no hubo políticas adecuadas para aprovechar de mejor manera la coyuntura favorable de los precios internacionales de las materias primas. Las exportaciones crecieron por precio y no por mayor volumen, dijo.

‘Ha sido un año más político que económico’

El presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, Daniel Sánchez, calificó el 2010 como un año “más político que económico”. Dijo que es necesario generar un diálogo con el Gobierno y frenar la “hostilidad” hacia el sector privado.“Ha sido un año más político que económico, ustedes saquen sus propias conclusiones”, declaró el empresario a los periodistas, tras leer su informe de fin de año.

Entre las conclusiones contenidas en su balance, se refirió a la importancia de contar con “un clima favorable de inversiones nacionales como extranjeras”, así como una “política de apoyo a la competitividad de la producción nacional y de incentivos para la creación de empleos”.

Otra tarea pendiente, agregó, es un diálogo entre el Gobierno, el sector privado y los productores; tarea que no se concretó a pesar de una reunión realizada el 22 de marzo con el Presidente. Sánchez ve además necesario “frenar la hostilidad de algunos militantes del partido gobernante y de tecnócratas del Gobierno hacia el sector privado”.

En ese sentido, argumentó que “no es sano” reemplazar a la empresa privada por una estatal. “Esto incrementa la incertidumbre, empeora el clima de negocios y ahuyenta las inversiones, distorsionando los mercados”.

Haciendo referencia a las restricciones fijadas para la exportación de soya y otros productos alimenticios, Sánchez afirmó: “Lo que no toman en cuenta (las autoridades de gobierno) es que hay un montón de rubros que están involucrados en esa actividad (la exportación), que se ven perjudicados: el transporte, los servicios y la credibilidad de los proveedores y los clientes”.