Washington. Los senadores demócratas parecían haber conseguido este martes los votos necesarios para aprobar una histórica reforma del sistema financiero estadounidense, que podría ser aprobada hacia el final de esta semana.

El líder de los demócratas del Senado, Harry Reid, programó un crucial voto para este jueves, luego de que Ben Nelson, uno de los demócratas más conservadores, diera su apoyo al proyecto, que sería la mayor reformulación a las reglas de Wall Street desde la Gran Depresión.

El respaldo de Nelson daría probablemente a los demócratas los 60 votos que necesitan para superar los obstáculos de procedimiento que se espera presenten los republicanos en la cámara, de 100 bancas.

Si logran triunfar este jueves, quienes respaldan el proyecto podrían enfrentar una votación final este sábado y enviárselo al presidente Barack Obama para que lo convierta en ley

"Creo que tenemos 60 votos, de otra manera no nos estaríamos moviendo hacia adelante", dijo el senador Demócrata Christopher Dodd, uno de los principales arquitectos del proyecto de ley.

La Cámara de Representantes ya aprobó al proyecto y los legisladores demócratas están ansiosos por presentar la ley a Obama para su promulgación.

Lograrlo sería una victoria clave antes de las elecciones legislativas de noviembre.

La ley impondría estrictas restricciones a la industria financiera para evitar que se repita una crisis como la que sufrió el país y el mundo entero entre 2007 y 2009.

"Esta reforma es buena para las familias, es buena para los negocios, es buena para toda la economía e insto al Senado a actuar rápidamente para que pueda promulgar la ley la próxima semana", dijo Obama.

La aprobación de la ley también permitiría a los demócratas sacar ventaja del malhumor generalizado contra Wall Street tras la crisis, que forzó al Estado a rescatar enormes grupos financieros y empujó a millones al desempleo.

Tres senadores republicanos moderados han dicho que votarán a favor de la reforma y han tenido una participación en la conformación de la misma.

La mayoría de los republicanos, sin embargo, se han opuesto firmemente a la reforma.