Ciudad de México. La innovación se percibe como un ingrediente clave para las ciudades exitosas en la economía del siglo XXI, conforme surgen constantemente nuevas tecnologías que perturban el statu quo. La idea de una “ciudad innovadora” puede abarcar todo tipo de estilos, sectores y resultados. Puede referirse a una ciudad en la que ocurren revoluciones comerciales de famosas multinacionales, o donde las universidades y el sector público realizan investigación de vanguardia, o a los lugares donde start-ups y emprendedores crean nuevas ideas.

Para ayudar a comprender el sistema global de ciudades, el Centro de Investigación sobre Ciudades de JLL identificó 10 “tipos” de ciudades. Las ciudades de una dada categoría comparten un ADN con otras ciudades del grupo y presentan características, oportunidades y desafíos similares.

Las “Siete grandes” ciudades del mundo, incluidas Nueva York, Tokio y Londres, se ubican en el núcleo del sistema y tienen una oferta sólida y equilibrada en la economía moderna. Estas son las ciudades asociadas tradicionalmente con la innovación y albergan a empresas multinacionales, gran cantidad de personas talentosas y aglomerados de universidades de primera categoría.

Sin embargo, algunas ciudades de tamaño medio y ciertas ciudades en mercados emergentes también comienzan a perfilarse como lugares de innovación, aprovechando nichos en la economía moderna.

Las ciudades de estos dos grupos se conocen como “Innovadoras” y “Emprendedoras”.

Las “Innovadoras”. Durante los últimos años, un grupo de ciudades de tamaño medio, principalmente en Europa y los EE.UU., se han convertido en especialistas de los sectores del conocimiento y la tecnología, y han pasado a ocupar posiciones importantes en las redes internacionales de innovación. En vista de ello, llamamos a estas ciudades “Innovadoras”.

Estas ciudades relativamente pequeñas comienzan a adquirir una ventaja particular frente a muchas otras conforme la economía migra hacia las industrias relacionadas con la tecnología y la investigación.

Algunas ciudades de tamaño medio y ciertas ciudades en mercados emergentes también comienzan a perfilarse como lugares de innovación, aprovechando nichos en la economía moderna.

A menudo, estas ciudades atraen el interés de los empleados y las empresas con movilidad internacional gracias a la percepción de que carecen de muchas de las desventajas de sus contrapartes más grandes (p. ej., la falta de viviendas accesibles o los problemas ambientales).

Sin embargo, el hecho de que estas ciudades compartan ciertas características no quiere decir que todas hayan tomado el mismo camino hacia la innovación. Las universidades, las empresas, el sector público y los emprendedores impulsan la innovación en distintas ciudades, pero cada ejemplo comparte una masa crítica de conocimiento y experiencia.

Algunos de los mejores ejemplos de ciudades ‘Innovadoras’ son los siguientes:

Austin. Ofrece una mezcla de costo, cultura, recursos humanos y beneficios asociados con el ambiente comercial que la ha llevado a convertirse en uno de los principales centros tecnológicos de EE. UU. a pesar de ser una ciudad relativamente pequeña. La presencia de la Universidad de Texas y la Universidad Estatal de Texas refuerzan la cadena de recursos humanos talentosos y, junto con las políticas de fomento empresarial, han atraído a empresas como Dell, IBM, Amazon y Facebook. Se ha ganado el sobrenombre “Silicon Hills” (por analogía a Silicon Valley) debido a la concentración de empresas tecnológicas, así como la posición de zona metropolitana líder de EE. UU. para la actividad de las start-ups en 2016.

Berlín. Se ha convertido en un imán para empleados talentosos de todo el mundo, una tendencia originalmente favorecida por el bajo costo de las viviendas y la escena cultural. Actualmente, la ciudad desarrolla sus propias start-ups. En particular, la incubadora Rocket Internet ha generado una red de start-ups exitosas, que incluyen Zalando, un sitio de moda en línea, Delivery Hero, un servicio de entregas de comida a domicilio, y HelloFresh, un proveedor de cajas de comida. En 2015, Berlín atrajo más inversiones de riesgo que París o Londres, lo cual demuestra su capacidad de competir con ciudades más grandes.

Boston. Debe su fortaleza a su posición como uno de los centros de educación líderes a nivel mundial, dado que es el hogar de dos de las tres mejores universidades del mundo (MIT y Harvard). Esta fuente excepcional de recursos humanos capacitados e investigación de primer nivel ha llevado a Boston a convertirse en una ciudad líder en el campo científico, particularmente en biotecnología y las ciencias de la vida.

Estocolmo. Se ha ganado el apodo de la “fábrica de unicornios” de Europa, gracias a que ha generado múltiples “unicornios” (empresas emergentes con un valor de más de US$1000 millones). Solo Silicon Valley supera a la capital sueca en términos de unicornios per capita. El servicio de transmisión de música Spotify y el desarrollador de “Candy Crush Saga”, King Games, son dos de las start-upsexitosas de la ciudad. La excepcional infraestructura de Estocolmo en términos de servicios digitales, transporte y servicios públicos apuntala este éxito emprendedor.

Los inversores han reconocido que muchas de las “Innovadoras” poseen los ingredientes que se requieren para el éxito a largo plazo. De los diez tipos de ciudades, ocupan el segundo lugar en términos de intensidad de la inversión (es decir, inversión de capital en proporción al tamaño de la economía). Únicamente las superan las “Siete grandes”, que incluyen los destinos más populares del mundo para la inversión.

Las “emprendedoras”.

La innovación no se limita a las ciudades establecidas en las economías desarrolladas. Cada vez más ciudades de economías emergentes se convierten en centros clave de las redes globales de innovación. Estas ciudades, conocidas como “Emprendedoras”, son ciudades de gran dinamismo que han creado sus propios ecosistemas de start-ups y empresas competitivas a nivel internacional, lo que las ha llevado a convertirse en imanes para el talento nacional.

Shenzhen. Ha aprovechado su reputación por la fabricación de hardware para desarrollar un ecosistema de innovación competitivo. El gigante de Internet Tencent tiene su sede en la ciudad, al igual que las empresas de hardware internacionales Huawei y ZTE. Gracias a ello, la ciudad es la tercera de todo el mundo en cantidad de solicitudes de patente. Todo apunta a que Shenzhen lidere el crecimiento China en el futuro.

Bangalore. Se convirtió en un destino popular para la tercerización informática y, de este contexto, surgieron exitosas empresas locales tales como Wipro e Infosys. Ahora, empresas multinacionales llegan en masa a Bangalore para aprovechar los recursos de investigación y desarrollo de la ciudad. Esto incluye el primer centro de I+D de Google fuera de los EE. UU. La inagotable fuente de talento emprendedor de la ciudad ha dado lugar a nuevas start-ups, tales como la plataforma de comercio electrónico Flipkart e InMobi, el primer unicornio de India.

Tanto las “innovadoras” como las “emprendedoras” reflejan la importancia de las fortalezas relacionadas con la innovación y la tecnología en 2018. Las “Innovadoras” lograron posicionarse como centros especializados y nodos clave de cadenas de valor importantes para llegar a la altura de ciudades mucho más grandes.

Por su parte, las “Emprendedoras” han aprovechado su trayectoria como centros de producción y tercerización para tomar impulso y crear sus propios ecosistemas locales de innovación. Aunque no podemos saber con seguridad cuán bien responderán estas ciudades a nuevas tecnologías disruptivas en el futuro, está claro que tienen los ingredientes esenciales y están bien posicionadas para continuar en el camino hacia el éxito.