Un arma de doble filo. Si bien, al negociar con esta técnica puede incrementar sus ganancias, también puede llegar a aumentar sus pérdidas.

La negociación con apalancamiento (o gearing) permite darle más valor al importe fijo a invertir, aunque sólo en apariencia, de manera que la inversión llega a representar más de lo que verdaderamente es.

Al aumentar la apuesta, utilizando esta herramienta, puede obtener mayores beneficios o pérdidas en cada transacción.

Una forma habitual de explicar este concepto es un escenario con dos personas. Una camina y la otra va en bicicleta. Si bien ambas utilizaran la misma cantidad de energía (capital), la que usa el rodado le sacaría mayor partido a su energía, a la distancia (beneficios), multiplicando, así, el resultado final.

Hay que tener en cuenta que, también, podría ocurrir que se cayera de la bicicleta, que lo afectara el mal tiempo, y que si no fuera capaz de cambiar de marcha cuando llegara a una cuesta podría quedarse completamente parado. A esto habría que sumarle el costo de compra de la bicicleta, que no es tan barato como ir a pie.

Esta es una manera de explicar indirectamente que el apalancamiento puede ser arriesgado, aunque los beneficios serían mucho mayores si se realizan operaciones adecuadas y viceversa. Si los mercados atraviesan períodos prolongados de turbulencias, las pequeñas pérdidas pueden convertirse en graves, a las que habría que sumarle los gastos financieros si se opta por mantener posiciones fijas durante mucho tiempo.

La gran ventaja de esta herramienta es que permite negociar a personas que de otro modo carecerían de los recursos suficientes para ello. Sin este instrumentos, si se quiere posicionarse largo en euros a US$1,50 y se cuenta con 1.500 billetes verdes disponibles podría comprar 1.000 euros.
Si en un breve lapso de tiempo, la divisa se refuerza y la vende a 1,51, habría ganado US$10, sin tener en cuenta, por ahora, las comisiones por operar y otros gastos. No es precisamente un resultado para lanzar cohetes.

En cambio, con apalancamiento, en las mismas circunstancias, podría lograrse que la transacción se multiplique por diez. Así, los US$1.500 originales tendrán un valor de US$15.000 y se podrán adquirir 10.000 euros.

Cuando la divisa suba a hasta los 1,51; se habrán conseguido US$100 de ganancias, un rendimiento que no está nada mal para una inversión original de US$1.500. Pero si la moneda de la Eurozona baja habrá perdido diez veces el valor.

El apalancamiento viene a ser como un crédito a corto plazo de US$13.500. Si se vende en 1,51 por valor de US$15.100 y se devuelven los US$13.500 prestados, queda saldada la deuda. Pero si la operación se hace en 1,49; se conseguirán US$14.900, por lo que el beneficio será menor luego de devolver el importe solicitado.

Esta herramienta no tiene nada de malo a una escala personal, simplemente hace las veces de lupa que aumenta los lucros, pero también las pérdidas. Si se va a afrontar el riesgo, no habrá ningún problema.

Pero si no está demasiado seguro de uno mismo, lo mejor es aplicar el mínimo apalancamiento posible o, incluso, no utilizarlo. La forma más fácil de perder mucho dinero al empezar a negociar es abusar de este instrumento y quedarse sin nada de golpe.