Con aranceles del 25 % al acero y del 10 % al aluminio, Donald Trump realizó la primera declaración de guerra comercial puntual y concreta no solo a las principales potencias, sino también a pequeños países como Colombia, que no representan ni el 1% de las importaciones de Estados Unidos. Y tal como pasa cuando un potente río sufre un represamiento, los millones de toneladas que ya no podrán entrar a la potencia estadounidense ahora buscarán encontrar una nueva ruta. Por lo que hay que prepararse para un fuerte redireccionamiento de los flujos comerciales. (Lea Metal mecánico, el sector que se podría quedar sin TLC con EE.UU.)

Precisamente, este viernes 1° de junio terminan la especulación y la incertidumbre que rondaron por el mundo desde los últimos tres meses. Pues el Gobierno de Estados Unidos publicará la lista definitiva de países a los cuales les impondrá estos aranceles al acero. Pero ya se sabe que China, la Unión Europea, México y Canadá, es decir, los principales socios comerciales de EE.UU., tendrán esta nueva restricción comercial.

Por lo que la verdadera expectativa la tienen las naciones pequeñas para saber si quedaron en la lista, y este es el caso de Colombia: a pesar de que el país se encuentra desde comienzos de mayo en el grupo de los que pagarían los aranceles, el Gobierno colombiano y algunos de los principales gremios han venido adelantando conversaciones con funcionarios estadounidense para evitar esta imposición. Pero solo hoy se sabrá si estos esfuerzos dieron fruto.

De acuerdo con el DANE, tan solo en 2017 Colombia exportó a Estados Unidos más de US$213 millones en metales y sus manufacturas (con un crecimiento del 5,7 %) y otros US$33 millones (creciendo 30 %) en el rubro de fundición de hierro y acero. De tal manera que este tipo de productos venía presentando una buena dinámica comercial hasta el momento, tendencia que podría cambiar con los nuevos aranceles.

Para Tulio Zuluaga, presidente la Asociación del Sector Automotor y Sus partes (Asopartes), “Estados Unidos representa cerca del 30 % de las exportaciones colombianas de autopartes, pero si Trump nos incluye en la lista de aranceles, ese porcentaje se reduciría al 5 %. Y es claro que esta restricción se traduciría en un mayor costo en el consumidor final y en un intento de reducción de costos por parte de las empresas, lo que lamentablemente se traduciría en pérdida de puestos de trabajo”.

Sin embargo, quedar excluido de la lista tampoco libra de problemas y de afectaciones al país. Los nuevos aranceles implican que millones de toneladas de acero, que no pueden costear su entrada a EE.UU., van a buscar nuevos destinos, y Colombia sería uno de los destinos que podrían recibir ese material. Y es mucho.

El presidente de la Andi, Bruce Mac Master, ya había advertido que “tan solo por la restricción que tendría China, habría 12,5 millones de toneladas que buscarían como fuera un nuevo destino como Colombia. Esa cantidad de acero es más de 6,6 veces la producción nacional, por lo que si llega, afectaría en gran medida al sector metalmecánico”. Una actividad que según Fedemetal genera más de 90.000 empleos directos.

Y el redireccionamiento de metal podría ser peor de lo que se pensaba: los principales destinos de donde Estados Unidos importa acero, Canadá y la Unión Europea, con más de US$450 millones tan solo en enero de 2018, según el Departamento de comercio de Estados Unidos, también deberán pagar los nuevos aranceles al acero y al aluminio.

De manera que el sector metalmecánico corre el riesgo de enfrentar un efecto de inundación de materiales: sale poco, entra mucho. Es decir, dificultades para exportar y sacar sus productos, y al mismo tiempo podría tener que competir con los que se redireccionarían desde Estados Unidos.