Washington. Los precios al consumidor en Estados Unidos subieron en febrero a su ritmo más acelerado en más de un año y medio, impulsados por costos más altos de los alimentos y la energía, pero las presiones inflacionarias subyacentes se mantuvieron contenidas.

Otros datos de este jueves demostraron que el crecimiento económico se estaba acelerando, ya que las nuevas solicitudes de seguro de desempleo cayeron la semana pasada y la actividad industrial en la zona norte de la costa este se expandió a su mayor tasa en 27 años.

Economistas dijeron que los informes del jueves serían una alentadora señal para los funcionarios de la Reserva Federal, cuyos esfuerzos para estimular la economía a través de las compras de bonos buscaban prevenir caídas en los precios e impulsar el mercado laboral.

"Hay señales que el ritmo del crecimiento ha repuntado y si la Fed estaba preocupada de que la inflación permanecía muy baja, ya se puede olvidar de eso", dijo Stuart Hoffman, economista jefe de PNC Financial Services en Pittsburgh.

"De lo que necesita preocuparse la Fed es de las expectativas de inflación, porque son mucho más caprichosas", agregó.

Las fuertes alzas en los precios de los alimentos y la energía han impulsado la inflación en los últimos tres meses. El índice de precios al consumidor subió un 0,5% en febrero, el mayor incremento desde junio del 2009, dijo el Departamento del Trabajo.

Sin embargo, otros precios han permanecido mayormente apagados, por lo que el índice subyacente de precios al consumidor, que excluyen alimentos y energía, subió sólo un 0,2%.

Aunque el alza en el dato subyacente estuvo cerca de las previsiones de analistas de un avance del 0,1%, la cifra sugiere que los crecientes costos de las materias primas aún no generan el tipo de fuerte inflación que ameritaría una respuesta de la Reserva Federal.