La Habana. Cuba autorizó los alquileres comerciales de salas, jardines, azoteas y hasta piscinas para facilitar la instalación de pequeños negocios privados, dijo este lunes la prensa oficial.

El presidente cubano, Raúl Castro, comenzó en octubre la expansión del sector privado para absorber parte de los 500.000 empleados públicos que serán despedidos hasta marzo para reducir el peso del Estado.

La flexibilización del sector inmobiliario busca apoyar la instalación de restaurantes, barberías y otros pequeños negocios.

"Por ejemplo, el portal se puede alquilar para montar una cafetería, así como una habitación puede emplearse para establecer una peluquería, un estudio fotográfico, un pequeño taller de costura, etc", dijo Granma, el diario del gobernante Partido Comunista.

Según la prensa oficial, fueron entregadas 29.000 licencias de empleo por cuenta propia desde la introducción del nuevo sistema hace un mes.

Buscando aliviar un déficit de 500.000 viviendas en Cuba, el gobierno autorizó también el alquiler de habitaciones y casas a cubanos.

Los propietarios deberán pagar un impuesto según el espacio que alquilen, además de un impuesto sobre la renta y una contribución a la seguridad social.

Según una tabla publicada este lunes por Granma, quienes alquilen una vivienda de una habitación deberán pagar 150 pesos convertibles (US$162) o pesos cubanos, según la moneda en que realicen la operación.

Los impuestos para quienes alquilen sólo una habitación serán de 200 pesos convertibles o pesos cubanos. Alquilar una piscina, por ejemplo, tendrá una carga tributaria de 3 pesos convertibles o 20 pesos cubanos por metro cuadrado.

Granma advirtió que la violación del reglamento podría llevar a la cancelación de la licencia de arrendamiento o incluso a la confiscación de la vivienda.

"Como toda actividad de este tipo será objeto de control y fiscalización (...) Se requiere entonces de total apego a la ley. No hay justificación para las ilegalidades", dijo el diario.

Estas medidas podrían ser un primer paso hacia la liberalización del sector inmobiliario. Una hoja de ruta económica del Partido Comunista propone flexibilizar la compra y venta de viviendas.