La Habana. Cuba convertirá pronto algunas pequeñas empresas manufactureras y de servicios en cooperativas, a medida que el Estado entrega algunos negocios con la esperanza de impulsar la deprimida economía local, dijeron esta semana fuentes cercanas al Gobierno.

Se trata de la más reciente reforma emprendida por el presidente Raúl Castro, que busca reducir la burocracia y aumentar la productividad sin sacrificar el sistema socialista instalado en Cuba tras la revolución de 1959.

El Estado seguirá aún como propietario de los locales de las cooperativas, como hace con la mayoría de las cosas en Cuba, pero los trabajadores administrarán los negocios, cubrirán los costos operativos, pagarán impuestos y se quedarán con las ganancias.

"Las cooperativas no son algo en el horizonte, son algo ya aprobado en la Asamblea Provincial de La Habana con la esperanza de recuperar la producción local y mejorar la moral y la competitividad", dijo una fuente cercana al Gobierno, que pidió no ser identificado.

"Hay talleres locales que ya han recibido la aprobación para pasar a una forma cooperativa de producción y administración", añadió la fuente, señalando sectores como la fabricación de muebles y talleres para la confección de ropa.

El plan incluye sacar de la ilegalidad a muchas empresas privadas que actualmente operan en el mercado negro y hacerlas pagar impuestos. Cuba nacionalizó los pequeños negocios en 1968, entre ellos incluso los lustrabotas.

El presidente Raúl Castro arrendó a comienzos de este año pequeñas peluquerías y salones de belleza a empleados y está haciendo lo mismo con los taxis.

Las cooperativas agrícolas han existido en Cuba desde fines de la década de 1970.

Castro dijo también que el Gobierno debería reducir en cerca de un millón de personas las infladas plantillas del Estado en un plazo de cinco años.

Buscando crear nuevos puestos de trabajo, Castro anunció el mes pasado que autorizaría a los privados a montar más pequeños negocios y por primera vez les permitiría contratar mano de obra.

Raúl Castro ha instado también a los gobiernos locales y provinciales a impulsar el desarrollo económico. A principios de este año llamó a identificar proyectos que estimulen la actividad económica, creando nuevos puestos de trabajo bajo un programa denominado "Iniciativa Municipal para el Desarrollo Local".

Según un documento al que Reuters tuvo acceso, la premisa es que "la carencia de un programa propio de desarrollo local (...) crea una situación compleja y desfavorable en lo que se refiere al ámbito social de un grupo de municipios".

"Los procesos de centralización que han ocurrido en los últimos años, dejan grandes vacíos a nivel local que deben ser resueltos, especialmente en (...) la producción de alimentos, servicios, transporte y comercio, entre otros", según el documento.

Ningún cambio al capitalismo. Los gobiernos provinciales están ahora inmersos en un proceso de aprobación de propuestas que pueden incluir a las cooperativas y otras formas de administración.

"Raúl dice que se estudian variantes a nivel local (...) y no necesariamente hay que hacer lo mismo en La Habana que en Camagüey", dijo por teléfono un militante del Partido Comunista en la provincia de Camagüey, en el centro del país.

Castro ha fomentado el debate sobre la mejor forma de manejar el sector minorista desde que reemplazó hace más de dos años en la presidencia a su hermano Fidel, pero ha descartado un cambio hacia el capitalismo.

No se ha dicho, por ejemplo, si los empresarios que han tenido éxito podrán reinvertir sus ganancias y expandir sus negocios.

El Estado seguirá aún como propietario de los locales de las cooperativas, como hace con la mayoría de las cosas en Cuba, pero los trabajadores administrarán los negocios, cubrirán los costos operativos, pagarán impuestos y se quedarán con las ganancias.

"Treinta de nuestros restaurantes, algunos con una buena imagen y otras no tanto, ya han sido seleccionados para formar cooperativas y sus presidentes con nombre, deben comenzar el proceso pronto", dijo un funcionario de nivel medio de los servicios de alimentos en La Habana.

El funcionario dijo que las discusiones se habían prolongado durante un año.

"Los análisis que se están llevando a cabo son para saber cómo se van a comprar los insumos y detalles tales como los salarios mínimos, y si los ingresos de los administradores deben ser tapados", explicó.

Un economista vinculado a la preparación de los reglamentos de las cooperativas no agrícolas dijo que todavía se estaba debatiendo hasta qué punto las cooperativas podrían operar con mecanismos de mercado.

"El Estado debe permitir que operen a través de la oferta y la demanda. No comenzar a contener los precios, decirles dónde, lo que pueden y no pueden vender. En otras palabras, ejercer sólo un control indirecto, por ejemplo mediante un impuesto sobre las ventas", dijo.