Carabaillo, Perú. Para medir las buenas expectativas de la economía de Perú, hay que visitar el norte de Lima, donde una empresa vendió 300 viviendas antes de comenzar a construir un ambicioso proyecto inmobiliario en la zona.

Muchas de las casas han sido adquiridas por personas que emigraron hace años cuando Perú estaba sumido en medio de una crisis económica y la violencia de grupos rebeldes; y ahora planean volver debido a la estabilidad que muestra el país.

La demanda por comprar una de las 7.000 casas unifamiliares del proyecto de la firma Paz Centenario es grande, con precios que oscilan entre US$43.000 y US$90.000, debido al boom de créditos hipotecarios en momentos en que la economía local crece a una de las mayores tasas del mundo.

Según analistas, esto sería una señal de cómo han cambiado las bases de la economía local, que ahora podría brillar por el auge de su mercado interno tras reducir su dependencia histórica por las exportaciones de materias primas.

"No hay duda que las capacidades de la economía han mejorado", dijo el ingeniero jefe de obras del proyecto Villa Club de Paz Centenario, Alejandro Cárdenas.

El complejo cuenta con piscina común, puertas eléctricas de seguridad y un ostentoso arco que se alza en una zona donde se desarrollan otros grandes proyectos inmobiliarios.

"Muchos de los compradores son personas que viven en el extranjero, que abandonaron Perú cuando las cosas estaban mal. Ahora están regresando a casa", afirmó Cárdenas.

La economía peruana ha crecido a una tasa promedio de casi 6% en los últimos ocho años y aún tiene combustible para seguir expandiéndose, principalmente por los sectores de la manufactura, finanzas y la construcción.

Esta última actividad, una de las que más trabajo genera en Perú, crece a una tasa promedio anual mayor a 12% desde hace cinco años, pese a que la economía del país anotó un leve crecimiento de 0,9%  el año pasado por la crisis global.

Durante los primeros cinco meses, la construcción acumuló una expansión de 18,5%, mientras que el rubro de minería e hidrocarburos cayó 1,3%.

Dinamismo interno.  Analistas afirman que fueron los sectores del mercado interno los que atenuaron los efectos de la crisis externa del 2009, que golpeó la exportación de minerales de Perú, el segundo productor mundial de cobre y zinc, el primero de plata y el sexto de oro.

Entre enero a mayo por ejemplo, la construcción acumuló una expansión de 18,5%, mientras que el rubro de minería e hidrocarburos cayó 1,3% en el mismo período.

La velocidad de crecimiento de la exportación de minerales, que no genera mucho empleo, ha bajado sus revoluciones, pero sigue representando más de la mitad de los ingresos del país.

"Pensamos que las exportaciones no van ser el motor, van jugar un rol positivo, pero no como antes. La demanda interna va tener mayor expresión y el crecimiento de la construcción va a continuar", dijo el ex presidente del Banco Central peruano y actual responsable de la consultora local Maximixe Jorge Chávez.

El presidente del Banco Central, Julio Velarde, dijo la semana pasada que el crecimiento de la economía local en junio sería "espectacular" a tasas en torno a "dos dígitos", a niveles de grandes economías emergentes como China y Brasil.

Y la meta de expansión para este año es de 6%, aunque analistas y el Fondo Monetario Internacional consideran que el país podría crecer hasta 7 %.

Entre otras buenas señales de la microeconomía, el número de tarjetas de crédito de consumo creció más de dos veces en los últimos seis años, impulsadas también por la fuerte competencia entre los bancos y los centros comerciales.

La explosión también se registra, por ejemplo, en el número de celulares, que pasó a 26 millones de unidades operativas al primer trimestre de este año, desde los 5,6 millones que había en el 2005 y los 1,3 millones del 2000, en gran parte porque los precios son ahora además más accesibles en el mercado.

La mayor capacidad de compra se basa en el fortalecimiento de la clase media, principalmente de las grandes ciudades de Perú, con una población de 29 millones de habitantes.

Pobreza, un desafío. La perspectiva de nuevos negocios también es prometedora.

Actualmente existen 20 grandes centros comerciales en Perú y según la asociación de propietarios de este negocio el número aumentará a 100 en los próximos cinco años, muchos en ciudades pequeñas del interior del país, olvidadas por años por los inversores.

Las mayores cadenas minoristas que operan en Perú son Falabella y Ripley, propiedad de grupos chilenos.

"Antes, los inversionistas eran chilenos o de Estados Unidos arriesgando en minería, ahora no sólo es así, son de Argentina, Brasil, Colombia y China y están invirtiendo en servicios, manufactura y agricultura", afirmó Chávez.

El presidente Alan García, que en su primer Gobierno (1985-1990) llevó al país al colapso económico con una política estatista, ha seguido en gran medida la brújula económica de sus antecesores Alejandro Toledo y Alberto Fujimori, de promoción de la inversión privada y apertura comercial.

Sin embargo, el índice de pobreza se mantiene alto en Perú, a niveles de 35%, según datos oficiales. El alto número de pobres es terreno fértil para hacer estallar conflictos sociales en el país.

El año pasado, un enfrentamiento entre indígenas amazónicos y la policía dejó 34 muertos, en una protesta para rechazar la inversión privada por el temor de que petroleras y mineras contaminen sus tierras ancestrales.

"Falta avanzar en educación, infraestructura. El desarrollo institucional es precario, falta mejorar la calidad de gasto público; eso es importante para consolidar el país", dijo el analista del Instituto Peruano de Economía, Pablo Secada.

García afirma que ha reducido la pobreza, que estaba en 48% hace cinco años, pero sus críticos dudan que pueda cumplir la meta oficial de bajar la tasa de pobreza a 30% cuando termine su gobierno en julio del 2011.