Brasilia. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, prometió un estricto control de la inflación y defendió la autonomía del Banco Central, en una entrevista con el periódico Valor Economico.

Sus declaraciones se producen en momentos en que la mayor economía de América Latina lucha por controlar los crecientes precios al consumidor.

"No permitiré que la inflación vuelva bajo ninguna circunstancia", indicó Rousseff, quien asumió el cargo el primero de enero.

Economistas consultados por el Banco Central elevaron esta semana sus pronósticos de inflación para el 2011 a un 5,82% desde 5,78% de la semana anterior. La cifra se encuentra bastante por encima de la meta oficial del 4,5%.

Pero controlar la inflación no implica tomar medidas que estrangulen la economía, indicó la presidenta.

"Es posible contener la inflación teniendo un nivel sostenible de crecimiento. Estamos tomando medidas sanas y sobrias", sostuvo.

Parte de la inflación se debe a las alzas en los precios internacionales de las materias primas y no a la demanda interna, declaró a la publicación.

Rousseff, que forjó su carrera como empleada pública y fue ministra de Energía y jefa de gabinete en el Gobierno anterior, evitó las preguntas de si el Gobierno preparaba medidas para detener la rápida apreciación de la divisa de Brasil, el real.

Rousseff también apoyó la independencia del Banco Central, que ha elevado su tasa de interés referencial para reducir la presión inflacionaria