Sao Paulo. La presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff, planea recortar los impuestos a los salarios e introducir una serie de otras medidas para mejorar la competitividad de la mayor economía de Latinoamérica, dijo este lunes el periódico O Estado de S. Paulo.

El diario entregó esa información citando una entrevista con el ministro de Planificación, Presupuesto y Gestión, Paulo Bernardo.

El ministro, un aliado cercano a Rousseff que podría asumir uno de los principales cargos económicos en su Gobierno, afirmó que la aplicación de menores impuestos salariales sería una de las armas con las que Brasil podría enfrentar la guerra global de divisas, dado que reduciría los costos de las fábricas, informó Estado.

La moneda de Brasil, el real, se ha apreciado cerca de un 5% desde fines de junio, provocando quejas de exportadores y líderes empresariales, que dicen que los productos locales se han vuelto más caros en el mercado global y no pueden competir con importaciones más baratas.

Rousseff también planea tomar una serie de medidas denominadas microeconómicas para hacer más eficiente el sistema tributario de las pequeñas y medianas empresas, aumentar los préstamos hipotecarios y de largo plazo de los bancos privados y cambiar la normativa de la industria aseguradora, para elevar su uso entre familias de bajos ingresos, informó el diario.

"Esta es una buena agenda, particularmente debido a la guerra de divisas", dijo Bernardo a Estado.

"Una forma de defendernos es reducir los costos de producción", añadió.

Varias de las medidas microeconómicas adoptadas durante el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva fueron introducidas en su primer mandato por el ex ministro de Hacienda Antonio Palocci, sostuvo Estado.

Palocci forma parte del equipo de transición de Rousseff y es visto por Wall Street como una garantía de estabilidad, ya que los analistas lo han apuntado como probable candidato para ocupar un cargo de gran importancia en el próximo Gobierno.