La disponibilidad de crédito y el aumento del capital son los principales retos de la banca de América Latina tras superar la crisis financiera internacional, destacó la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban) al inaugurar su 44 asamblea anual en Uruguay.

"La banca pasó la prueba (de la crisis) sin mayores consecuencias" porque "se dio cuenta, con crisis anteriores, de que la búsqueda y el mantenimiento de sólidos principios y prácticas fiscales conduce a una sólida posición de solvencia externa", afirmó el presidente de Felaban, Ricardo Marino, en una rueda de prensa en Punta del Este.

Además, la región sacó provecho de "las ventajas de tener una banca más tradicional", menos expuesta a la volatilidad del mercado, destacó Marino, para quien también fue clave el fomento de "la disciplina de los agentes del sistema financiero", los bancos centrales, las superintendencias y otras instituciones financieras.

A ello se sumaron un "marco legal estable y previsible", estabilidad política y "la aplicación de sanas prácticas entre los empresarios, los empleados y los usuarios", lo que llevó a América Latina a un escenario en el que "las entidades financieras desempeñan un rol fundamental en el desarrollo".

Después de superar con nota el escollo de la crisis, para Marino los desafíos que aparecen en el horizonte son "el aumento de la disponibilidad de crédito, en especial para el sector empresarial, fomentar el crédito al consumo, diversificar el fondeo y asegurar una base de capital sólida".

Esta visión fue compartida por el Secretario General Iberoamericano, Enrique Iglesias, que abogó por una banca regional más eficiente y cercana.

Durante su conferencia "Cómo aumentar el acceso al crédito y los servicios financieros en las economías de América Latina después de la crisis global", reclamó "mecanismos de supervisión" del sector que se acomoden "a las nuevas demandas" de la sociedad para "evitar las burbujas y descalces de monedas".

También pidió una mayor capitalización, punto que resultará indispensable en el futuro si se tiene en cuenta que las estimaciones apuntan a que el crédito a la vivienda y al consumo van a duplicarse en la región en el período 2010-2012.

Marino e Iglesias coincidieron también en la necesidad de profundizar la bancarización, que en la región alcanza al 33% de las familias, mientras en Estados Unidos llega al 90%.

De mejorar en este terreno será posible una mayor captación del ahorro, un gran paso para una región en la que ya hay 70 millones de microfinanzas y en la que las microempresas dan trabajo al 50% de la población, consideró.

El encuentro, que reúne entre este lunes y este miércoles a más de 1.500 banqueros de 45 países de América, Europa y Asia, fue inaugurado oficialmente este martes por Marino, el presidente de Uruguay, José Mujica, y su ministro de Economía, Fernando Lorenzo. En su discurso de apertura Lorenzo advirtió que la situación de prosperidad económica regional puede ser peligrosa si se cae en un injustificado optimismo.

"Esta tiene que ser una época en la que en lugar de construir optimismos a partir de las trayectorias que nos son favorables debemos aprovechar para construir confianza", argumentó.

Para ello, según Lorenzo, es indispensable establecer "prácticas y conductas que apunten al largo plazo", como fomentar la "inversión productiva" y las "transformaciones genuinas" de las estructuras económicas.

Pese a la buena coyuntura, existen todavía "desafíos formidables en materia de generación de confianza" y que están "vinculados a políticas públicas", entre ellos lograr una mayor "justicia distributiva" en una región que es considerada la más desigual del mundo, concluyó.