Buenos Aires. La economía de Argentina se expandió un robusto 9,1% interanual en agosto, dijo este miércoles la presidenta Cristina Fernández, en un dato que se ubicó por encima de las expectativas del mercado.

Los analistas esperaban un crecimiento del 8,4% en promedio, según un sondeo de Reuters entre ocho analistas locales y extranjeros que obtuvo un rango de respuestas que osciló entre un mínimo del 6,7% y un máximo del 9,5%

"De agosto a agosto (...) ha crecido 9,1% la actividad económica. Y la mejor noticia es que la actividad industrial crece por arriba del nivel de actividad económica", dijo la mandataria en un acto junto al presidente global del fabricante italiano de neumáticos Pirelli, que anunció inversiones en el país sudamericano.

Los analistas apuntaron a un fuerte consumo doméstico y el crecimiento de sectores industriales clave para explicar la expansión de la economía.

"Por el lado de la oferta algunos sectores industriales como automotriz, siderúrgico, metalmecánico y textil están creciendo mucho, con lo que tenemos un impacto muy fuerte. La construcción crece, aunque no tanto como en el 2009, y el transporte también", dijo Mariano Lamothe, economista jefe de la consultora Abeceb.

El banco de inversión Morgan Stanley dijo que el crecimiento de Argentina sigue robusto debido a la fortaleza del consumo privado y las condiciones externas.

Además consideró que el crecimiento seguirá fuerte hasta finales de año a pesar de que ya finalizó la principal temporada de exportaciones agrícolas, la demanda industrial desde Brasil ha desacelerado y la inflación está erosionando los aumentos salariales.

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), un indicador que anticipa el comportamiento trimestral del Producto Interno Bruto (PIB), fue plano en agosto del 2009, cuando la economía argentina enfrentaba una desaceleración por el impacto de la crisis financiera global.

El dato oficial de agosto adelantado por la presidenta Fernández será anunciado este viernes por el ente de estadísticas Indec.

Los datos estadísticos del gobierno son cuestionados por analistas, operadores y por empleados del organismo que los elabora, que denuncian que son manipulados oficialmente para obtener réditos políticos y económicos.