Pekín. El ritmo de la producción fabril en China se frenó el mes pasado al reducirse el número de pedidos por un ajuste gradual en las políticas de crédito, sugiriendo a algunos economistas que Pekín tardará un tiempo en elevar sus tasas de interés.

Pero un par de sondeos a ejecutivos del sector manufacturero apuntó a una pérdida de impulso, no a un freno repentino, en la tercera economía del mundo, que está respaldada por mayores ingresos y una amplia infraestructura de gasto.

El índice de gerentes de compra (PMI por sus iniciales en inglés) elaborado por la Federación China de Logística y Compra retrocedió a 53,9 en mayo desde 55,7 en abril. Esa cifra estuvo cerca del pronóstico promedio de 54 en una encuesta de Reuters entre 10 economistas.

En tanto, un índice de compañías compilado por la firma británica Markit para HSBC cayó en mayo a un mínimo de 11 meses, a 52,7, tras una revisión a la baja en abril a 55,2.

"La desaceleración en el PMI sugiere que el riesgo de recalentamiento posiblemente desaparezca al tiempo que se filtran las medidas de ajuste", dijo Qu Hongbin, economista jefe para China de HSBC.

Pekín ha aplicado frenos a la expansión monetaria y crediticia y diseñó una serie de medidas para detener la compra especulativa de bienes raíces.

El banco central también ha elevado la porción de depósitos que los bancos deben mantener en reserva, en lugar de prestarlos, en tres oportunidades este año.

Pero China ha resistido la presión internacional para permitir que el yuan se aprecie y mantiene la tasa de interés referencial sin cambios pese a una aceleración interanual del Producto Bruto Interno a 11,9% en el primer trimestre, desde 10,7% en el último trimestre de 2009.

Los índices PMI son seguidos de cerca porque dan una lectura inmediata de cuál es el desempeño de la industria. Una cifra por encima de 50 denota expansión, y por debajo de 50 señala una contracción.