Asunción. La economía paraguaya creció un 12,2% en el segundo trimestre del 2010 en términos interanuales, un resultado que permite mantener la expectativa anual de expansión en 9%, dijo este lunes el Banco Central.

La tasa esperada para este año incluso podría ser mayor si la tendencia se mantiene, aunque cualquier ajuste deberá esperar a los datos del tercer trimestre, dijo a periodistas Miguel Mora, director de cuentas nacionales del Banco Central.

"Las expectativas son las mejores, tanto la agricultura como el sector ganadero y la industria tienen un crecimiento importante. Las inversiones están creciendo, las exportaciones también. Si analizamos los números probablemente podamos concluir que el ajuste será a la alza", dijo Mora.

Un crecimiento de la economía del 9% sería el más fuerte en el país en los últimos 29 años y ubicaría a la nación, una de las más pobres de la región, entre las de mayor expansión en América Latina.

La variación del Producto Interno Bruto acumulada a junio del 2010 fue del 11,7%. En tanto, la tasa intertrimestral, que mide la variación respecto al trimestre inmediatamente anterior fue del 1%. La economía creció un 10,9% en el primer trimestre.

Los técnicos del Banco Central destacaron el crecimiento de la agricultura y del sector de la construcción, evidenciado por un aumento de 50% en la venta de cemento nacional e importado en el segundo trimestre del este año en comparación con el del año anterior.

También señalaron la fuerte alza de las importaciones, del nivel de crédito, del consumo de energía eléctrica residencial y de las remesas familiares, que crecieron un 47,6% interanual en el período analizado.

Paraguay cerró el 2009 con una caída de 3,8% por los efectos de una sequía que destrozó el cultivo de soja, su principal producto de exportación.

No obstante, las exportaciones de granos de soja crecieron un 143% en el segundo trimestre respecto al mismo período del año anterior.

Para el próximo año, el Banco Central prevé un crecimiento mucho más moderado, de entre 4,5% y 5%, cuando se espera que la producción agrícola sufra los efectos de la sequía por el fenómeno climático La Niña.